“Todo lo que tengo se lo debo a Dios y su gracia maravillosa.
Mi vida, mi salud, mis fuerzas, mi familia, mi bienestar, mis provisiones, mi trabajo, mi libertad, mi fe y mi esperanza depende de Él”
“¿Se debe llorar? Si, por supuesto se puede llorar. Es más, debemos llorar con ganas. Pero asegurémonos de que una vez terminemos de llorar, no volver a llorar por la misma razón”
“Si vamos a tomar alguna decisión trascendental, dejemos que se aclare bien el panorama, antes de dar un paso de difícil retorno, recuerda, no hay apuros”
Recomendación a los tuiteros.
Si sientes el impulso irrefrenable de contarlo todo sobre ti, tu vida en las redes sociales, nunca debe exceder la magia de guardar lo esencial. Es decir, no debe contarse todo, ni a todos. “La discreción es oro”
“Estar ahí para alguien, es mucho más importante que enviar un WhatsApp. Estamos perdiendo la verdadera capacidad de comunicarnos. La gente necesita más abrazos y menos mensajes”