Europa dejó de construir ciudades bellas cuando dejó de creer que la belleza era un bien del alma. La arquitectura cristiana elevaba la mirada: catedrales, plazas, monasterios, hospitales y universidades expresaban una civilización que todavía entendía el orden, la proporción y la trascendencia.
Después llegó el eficientismo: construir rápido, barato, rentable y funcional, aunque el resultado fuese inhumano. La ciudad dejó de ser hogar y pasó a ser máquina; el ciudadano dejó de ser heredero de una tradición y pasó a ser usuario, consumidor y pieza administrativa.
La fealdad urbana no es inocente: desarraiga, embrutece y acostumbra al hombre a vivir sin belleza, sin memoria y, sobretodo, sin cielo.
La "tolerancia" elevada a virtud absoluta acaba convirtiéndose en complicidad con el mal. No todo debe ser permitido, disculpado o maquillado en nombre de una falsa misericordia. Hay errores que deben señalarse, males que deben corregirse y escándalos que deben denunciarse, especialmente cuando ponen en peligro la fe y la salvación de las almas. Juzgar con rectitud no es soberbia: es llamar bien al bien y mal al mal, conforme a la verdad.
Porque una caridad que calla ante el error deja de ser caridad y se convierte en cobardía.
Que el 45% de los jóvenes en España se identifique como católico es una buena señal. Algo se está moviendo. Muchos jóvenes empiezan a despertar y a comprender que el vacío del mundo moderno no se llena con ideologías, placer, consumo, ruido ni falsas promesas de libertad.
Ahora bien, declararse católico exige mucho más que llevar una etiqueta cultural o sentimental. Ser católico implica vivir conforme a Cristo, frecuentar los sacramentos, combatir el pecado, ordenar la vida a Dios y rechazar todo aquello que aparta el alma de la gracia.
Porque la batalla que vivimos es espiritual. El enemigo no siempre se presenta de forma evidente: muchas veces actúa a través de lo mundano, de lo cómodo, de lo aparentemente inofensivo, de todo aquello que adormece la conciencia y aleja al hombre de Dios.
Por eso este dato debe alegrarnos, pero también debe interpelarnos. Si los jóvenes vuelven a mirar hacia la fe, ahora toca formarse, rezar, confesarse, vivir en gracia y dar testimonio.
España necesita jóvenes católicos, sí. Pero católicos de verdad: firmes en la fe, fieles a la Tradición y dispuestos a vivir para Cristo en medio de un mundo que pretende apartarlos de Él.
Cuando tú abrías la regadera salía agua.
Cuando querías comer, comías.
Nunca se pudrió nada en tu nevera por un apagón.
Ningún amigo tuyo se suicidó porque tenía hambre.
¿Qué carajo importa que leyeras en papel y no en una pantalla?
Fallarle a una persona que confia en vos, ya te hace mala persona.
Ahora imagínate fallarle a una persona que confía en vos, esta visualizando un futuro con vos, tiene planes con vos y hace todo lo posible para tu felicidad, pero vos no podes aguantar un impulso biológico, estas a la altura de un animal, literalmente.
Si sos infiel rozas ser un psicópata, sos una persona de mierda carente de empatía y como opinión propia, creo que se tendría que penar la infidelidad, la persona infiel no tendría que quedar sin ninguna consecuencia.
'El protestantismo, el liberalismo y el comunismo son tres etapas sucesivas por las que nuestra civilización ha pasado del catolicismo al secularismo total. El primero eliminó la Iglesia, el segundo eliminó el cristianismo y el tercero elimina el alma humana'
Christopher Dawson
No es toda la sociedad venezolana la que no está preparada para una democracia, si no específicamente el sector más envejecido de esta. De la generación boomer para arriba.
En resumen, son tremendamente mongólicos.
Sinceramente, no tengo ningún deseo de ser rico para poder comprarme un Rolex o un Lamborghini.
Quiero ser rico para poder disponer de mi tiempo y poder ir al gimnasio a las 3 de la tarde de un lunes.
Para sentarme en una cafetería y relajarme durante una hora en una tarde lluviosa.
Para poder cocinar en casa con ingredientes frescos.
Gastar en mi familia y amigos sin preocuparme por el presupuesto.
Esa es mi idea de una vida rica, no la falsa idea consumista que nos han metido en la cabeza.
La selección de Venezuela en el mundial de baseball, antes de salir a jugar en cada juego, leían la biblia, oraban y le daban la gloria a Dios.
Venezuela es cristiana.
Venezuela es CATÓLICA.
Y ahora vamos por primera vez a una final por la gloria de Dios.
Sin estudios se llega lejos pero estudiar no es solo para ganar dinero. Es para desarrollar criterio, disciplina y herramientas para la vida. Que algunas personas sin estudios ganen más no significa que estudiar no valga la pena.
Dejen de estar de loquitos.