Lo voy a decir sin pelos en la lengua, porque aunque muchos quieran minimizarlo diciendo que “no es para tanto”, acusar falsamente, difamar o tirarle hate a alguien simplemente porque no te gusta lo que hace, cómo se ve o porque estás aburrido de tu triste y patética vida, puede tener consecuencias devastadoras. Y quiero dejar algo MUY EN CLARO: si eres de esas personas que inventan acusaciones, difunden mentiras, utilizan su influencia para mandar a otros a acosar a alguien o simplemente te sumas a tirarle mierda injustificadamente, debes entender que tus acciones pueden convertirte, indirectamente, en parte de lo que termine matando a una persona. Y sí, aunque les arda escucharlo, para mí eso los convierte en potenciales asesinos, porque están jugando con la vida de alguien sin importarles hasta dónde pueden llevarlo. No necesitas tener un arma en las manos para contribuir a destruir una vida. Y si alguna vez participaste en ese acoso, espero que tengas la conciencia suficiente para preguntarte qué tanto daño provocaste. Porque cuando una persona llega al límite, no puedes simplemente lavarte las manos y fingir que tus palabras no tuvieron consecuencias. Lo que se ha señalado sobre el acoso que sufrió Komanche durante años, tanto por parte del público como de otros seudocreadores de contenido, debería hacernos reflexionar sobre la gravedad de estas conductas, aunque nadie pueda afirmar sin pruebas qué provocó su muerte. Y lo más hipócrita es ver a personas que en su momento se burlaron de su depresión, minimizaron sus llamados de auxilio o lo tacharon de ser un simple buscador de atención, ahora diciendo “que en paz descanse”. ¡Cabrón, cuando estaba vivo necesitaba empatía, no tus burlas! Pero sigan justificándose con sus pendejadas de “es broma”, “no es para tanto”, “no te lo tomes a pecho” o soltando comentarios absurdamente hirientes para después rematarlos con un “sin hate”. ¡NO MAMES! Decir “sin hate” no borra la mala intención de tus palabras ni el daño que puedes provocar. Y lo más absurdo es que NADIE TE OBLIGA A CONSUMIR EL CONTENIDO DE ALGUIEN QUE NO TE GUSTA. Si no te agrada una persona, ¡NO LA VEAS Y YA, CABRÓN! Así de sencillo. No tienes por qué inventarle acusaciones, organizar campañas de odio, humillarla públicamente ni convertir su vida en un infierno solo porque se te hincharon los huevos. Y sí, habrá personas a las que les valga madre el hate, las críticas y las acusaciones falsas, pero NO TODOS SON ASÍ. Y eso se los he dicho muchísimas veces, se los he recalcado hasta el cansancio: ¡NO TODOS SON IGUALES! No todos aguantan lo mismo ni con todos se pueden llevar pesado. Nunca sabes qué batallas internas está enfrentando alguien, qué tan mal la está pasando o cuánto daño le estás haciendo con tus comentarios. Y a quienes participaron en ese tipo de acoso, quiero decirles algo: si algún día sus palabras y acciones contribuyen a que una persona llegue a un punto sin retorno, tendrán que vivir con la responsabilidad moral de lo que hicieron. No podrán esconderse eternamente detrás de un “era broma” o “yo solo hice un comentario”. Porque para mí, quien deliberadamente intenta llevar a otra persona al límite mediante el odio y la humillación está jugando a ser un asesino, aunque jamás quiera reconocerlo. Ojalá esta tragedia sirva para que muchos entiendan de una puta vez que detrás de una pantalla hay un ser humano, que el hate no es un juego y que las acusaciones falsas pueden destruir vidas. Mi más sentido pésame para la familia de Komanche, sus amigos y todas las personas que lo querían. De corazón, les deseo mucha fuerza para sobrellevar esta pérdida tan dolorosa. Vuela alto, Komanche. Que en paz descanses. 🕊️