Una madre decidió acostar a su hijo a las 20:00 durante 60 días.
Sin “10 minutos m��s”.
Sin excepciones los fines de semana.
Sin cambiar la rutina cuando había invitados.
Baño a las 19:30.
Luces apagadas a las 20:00.
Hasta que sus profesores empezaron a notar algo.
Y lo que descubrieron sorprendió incluso a los médicos: