El trabajo que está haciendo estos días la FSSPX, con toda la organización, preparación e información sobre las consagraciones, el detalle teológico, filosófico, doctrinal de esas preparaciones, inaugurado por el documental de tres partes que es en sí una obra de arte, es realmente magnífico.
Hay orden, armonía, verdad, belleza, propósito trascendente.
"No hay estado de necesidad es solo una "crisis""...
No es solo el sacerdote que le pone la Sagrada Forma en la mano de la niña.
Es la pequeña que NO TIENE IDEA de lo que ha recibido. Es su "Primera Comunión" pero no comulga.
Son los adultos que la rodean que permiten que cometa el sacrilegio.
TODO visto como algo NORMAL.
Afirmar que no hay estado de necesidad ante este horror es haberse convertido en servidores de quienes han destrozado la fe católica hasta el punto de no retorno, humanamente hablando.
LAS DOS RELIGIONES
Empecemos el ensayo recordando algo elemental: el principio rector de toda lógica es el de no contradicción: una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto. En el ámbito de la verdad revelada, este principio no es una "mera convención" intelectual, sino un reflejo de la inmutabilidad de Dios (como Dios no cambia -y Su Verdad tampoco-, la lógica que gobierna Su Iglesia debe ser siempre la misma: lo que fue verdad ayer, debe seguir siendo verdad hoy, porque la Verdad es un atributo de la eternidad de Dios y NO una moda sujeta al tiempo).
Sin embargo, observamos en las recientes declaraciones del actual pontífice, León, respecto de la Fraternidad San Pío X (SSPX), una ruptura que exige un análisis urgente y claro. El Papa al afirmar que la comunión "es imposible" debido a la negativa de la SSPX a aceptar elementos fundamentales del Vaticano II, León ha declarado, de forma tácita pero inequívoca, que la Iglesia que él lidera es ontológicamente distinta de la Iglesia que se mantuvo fiel a la fe preconciliar.
La contradicción es clara: si la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo y el Cuerpo Místico es atemporal, su doctrina NO puede ser un objeto de negociación que se transforma según el capricho de los siglos. Por eso, cuando León condiciona la aceptación de la SSPX a la adhesión al Vaticano II, admite implícitamente que dicho Concilio NO es un seguimiento de la Tradición, sino un cuerpo de enseñanzas nuevo, distinto y, en puntos cruciales, incompatible con el Magisterio Universal previo.
Desarrollemos esto: por el principio de no contradicción, si la enseñanza A (Tradición) denuncia que la "libertad religiosa, el ecumenismo y la colegialidad son errores o desviaciones", y la enseñanza B (Vaticano II) los afirma como "verdades", estas enseñanzas no pueden coexistir dentro de una misma identidad teológica sin destruirse mutuamente. Una de los dos tiene que sobrevivir y la otra, ser destruido para garantizar la existencia del contrario. Por esto, la curia de Roma al imponer la enseñanza B como condición para la legitimidad, León confiesa que el objeto de su lealtad NO es la Iglesia Católica de los siglos (la que condenó tales ideas), sino una nueva concepción eclesiástica que ha roto formalmente con el pasado.
Con lo cual Roma ha reconocido por primera vez en 60 años que existe una ruptura formal de la curia romana con respecto a la Iglesia Católica de dos mil años. La gravedad de la postura de León radica en su honestidad involuntaria. Al afirmar “es su elección” (la SSPX al mantenerse en la Tradición) y “debemos movernos adelante” (Roma) y no "nuestro objetivo es salvar almas" sino "seguir nuestra agenda" está demarcando la linea divisoria en el terreno de batalla: el Vaticano, bajo el Concilio Vaticano II, se DESPRENDIÓ de sus amarras antiguas. ¡No se trata de un conflicto administrativo, estamos hablando de una incompatibilidad por la contradicción DE LAS ESENCIAS (enseñanzas)!
¿Qué nos indican dos mil años de doctrina? La Iglesia Católica es una realidad monolítica y perenne. Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre y Su doctrina no es una masa moldeable. El depósito de la fe es un bloque de granito inalterable. Si León la defendiese, las enseñanzas de Pío X serían perfectamente compatibles con el pontificado actual. Pero la jerarquía que ocupa Roma ha hablado como si la Iglesia no fuera perenne. Al ser incapaz de reconciliarlas, el actual ocupante de la sede romana confirma que estamos ante dos realidades:
• La Iglesia de la Tradición: el Cuerpo Místico de Cristo como el UNO, la realidad metafísica que sostiene que la Verdad es inmutable.
• La “Iglesia” post-Conciliar: Una estructura administrativa que, bajo la excusa del "desarrollo" y el "progreso" ha adoptado una nueva religión basada en la subjetividad, el diálogo ecuménico y la adaptación al mundo moderno.
De acuerdo entonces a las afirmaciones de León, estamos antes DOS religiones y una tiene que morir para que la otra pueda emerger e instaurarse.
No podemos escapar a la consecuencia lógica de estas premisas. Si la SSPX -defensora de la fe de siempre- no puede estar en comunión con Roma, es porque Roma ya no comparte la fe de la SSPX. Se ha operado una mutación. Ya ni siquiera estamos hablando de que la jerarquía actual no considere que los lefebvristas sean católicos “incompletos”: Roma ha declarado de manera clara a la SSPX como practicante de una religión ajena a su nuevo paradigma. Y es la razón principal por la cuál no puede haber "comunión con Roma": la SPPX defiende una religión distinta y contraria.
Por lo tanto, León, con sus palabras, ha validado la tesis más dolorosa pero necesaria de procesar, de nuestro tiempo: lo que hoy se denomina “catolicismo” en los pasillos del Vaticano ha dejado de ser la catolicidad que fue. La pretendida “comunión” se ha vuelto imposible NO por falta de buena voluntad, sino por una imposibilidad lógica. Ninguna estructura puede albergar, al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto, la Verdad que condena el error y al error que se pretende y presenta como "verdad".
Por tanto, al exigir la aceptación de un concilio rupturista como condición para ser aceptada, Roma ha declarado, tácitamente pero de manera total y formal, QUE DESDE EL CONCILIO VATICANO II ROMA HA ABANDONADO LA BARCA DE PEDRO PARA CONSTRUIR UNA PROPIA.
Para el católico militante reconocer esto NO es un acto de rebeldía, sino un acto de fidelidad a la lógica y a la Verdad inmutable. Si León admite que no pueden convivir con la FSSPX porque sus VISIONES DEL MUNDO SON DISTINTAS, nosotros debemos en este punto aceptar que, en efecto, estamos ante dos religiones que solo comparten, por ahora, el nombre. Una es la verdadera fundamentada en una teología (unidad católica), la otra, la impostación de la verdadera, fundamentada en su antiteología (unidad en la apostasía).
Autor: Mar Mounier
Esto es muy triste. Tristísimo. Desolador. La sentencia es clara: ‘La condición es que, o aceptan el Concilio Vaticano II o serán excomulgados’.
Noten la omisión deliberada: León XIV no exigió aceptar la doctrina de la Iglesia de dos mil años sino que ha trazado una línea inequívoca, estableciendo que la institución que él defiende comienza, arbitrariamente, en el Concilio Vaticano II.
Por lo tanto, la condición sine qua non para estar en comunión con la curia vaticana es apostatar de lo transmitido desde Nuestro Señor Jesucristo y renegar formalmente de dos milenios de doctrina perenne.
Es imperativo recordar que el Concilio Vaticano II es el único concilio meramente pastoral de la historia de la Iglesia. Esta naturaleza no es un detalle técnico, es su límite: el fiel católico no solo tiene el derecho, sino el deber de rechazar sus documentos cuando su ambigüedad y su sesgo modernista atentan contra el depósito de la fe. Excomulgar por negarse a seguir una NOVEDAD PASTORAL es no solo un abuso de autoridad, sino el acto de desesperación de una curia que ya no puede defender su agenda ANTITEOLÓGICA contra la Teología y, que solo va a imponerla por el miedo.
Técnicamente, estaríamos ante la institucionalización de la Gran Apostasía: la apostasía operativa es el sistema donde el lenguaje de la fe se utiliza para desmantelar la fe misma. Al exigir adhesión al Vaticano II como símbolo de pertenencia, la curia de facto ha declarado que la Tradición es su enemiga. Y precisamente la Tradición es el marco ontológico que da sentido al Magisterio y es, en última instancia, la que valida el Canon Bíblico. Es una inversión total: la jerarquía está utilizando el poder de las llaves para cerrar la puerta del Reino y abrir las ventanas del mundialismo.
autor: Mar Mounier.
Si realmente buscas, como catolico, cuyo fundamento filosófico tomista del adaequatio rei et intellectus (el intelecto se adecúa a la realidad y no al revés), debes analizar las dos partes en el conflicto.
Aquí la SEGUNDA ENTREGA del documental de la Fraternidad San Pío X. ¿Es a esta obra la que quiere excomulgar la curia del Tucho Fernández y sus huestes? ¿Sería esa acción JUSTA ante los ojos de Dios? Luego de mirar este documental ¿crees que Nuestro Señor Jesucristo aprobaría la excomunión a la fraternidad?
NOTA: NO se responderá a provocaciones de gente obtusa. El bloqueo será INMEDIATO. atte, La Gerencia.
Misionarios católicos alrededor del mundo | TRADITIO – Por amor a la Iglesia Católica
Parte II: Una labor desde la Esperanza
https://t.co/cVulKOw7S0
(Debes activar los subtítulos en español).
“Para el cristiano, la muerte no es la derrota sino la victoria: el momento de ver a Dios; la muerte para hallarlo, la eternidad para poseerlo.... La muerte para el cristiano no es el gran susto, sino la gran esperanza”.
-San Alberto Hurtado
Tu vida cambia por completo cuando entiendes que aquí solo estamos de paso, que hay vida después de la muerte, pero que la misericordia solo es posible precisamente aquí. Debemos dar gracias por cada día, y ser conscientes de que no sabemos ni el día ni la hora. Tenemos que estar preparados para cuando Dios nos llame, y saber que no solo con ser “buena persona” nos valdrá, que va más allá.
Es muy triste pensar que hay tanta gente que vive su vida exclusivamente pensando en su existencia en este valle de lágrimas, obviando que el Amor nos espera, y que el Amor nos ama tanto... pero es justo y quiere que también le amenos, no puede obligarnos a amarle. Pedidle ayuda a Dios, uniros a su Santa Iglesia, Esposa de Cristo y perseverar en mantener la Gracia, de ese modo la muerte, no será un susto, sino una gran esperanza.
Ante la cosmética de algunos «shows» de Madrid, he aquí, en Barcelona, la estética de una mística superior: un papa orante ante la Virgen de Montserrat, La Moreneta, mientras la escolanía canta fervorosamente el «Virolai».
Cuando la Iglesia católica despliega sus «armas espirituales», es capaz de hacer temblar la tierra y conmover los corazones.
Aquí tienen un pasaje del canto y su traducción:
«Rosa d’abril, Morena de la serra,
de Montserrat estel:
il·lumineu la catalana terra,
guieu-nos cap al Cel.
»Amb serra d’or els angelets serraren
eixos turons per fer-vos un palau.
Reina del Cel que els Serafins baixaren,
deu-nos abric dins vostre mantell blau».
Traducción:
«Rosa de abril, Morena de la sierra,
de Montserrat lucero,
iluminad la catalana tierra,
guiadnos hacia el Cielo.
»Con sierra de oro los angelitos serraron
esas colinas para haceros un palacio;
Reina del Cielo que los Serafines bajaron,
dadnos abrigo en vuestro manto azul».
TRADITIO. Por amor a la Iglesia
(Parte I: una obra de fe)
Los seminarios: San Pío X (Écône), Santo Tomás de Aquino (Virginia), Nuestra Señora Corredentora (Buenos Aires) y Corazón de Jesús (Zaitzkofen).
Documental sobre la Hermandad Sacerdotal San Pío X
#FSSPX#SSPX#HSSPX
El discurso del papa León XIV en el Congreso ha sido superlativo. Con serenidad y firmeza, ha alzado su «voz profética» en contra de la legislación que promueve la «cultura de la muerte». Ha apelado, de hecho, a la ley natural, recordando que hay principios inmutables y eternos que no son susceptibles de ser puestos en cuestión por la mayoría democrática del momento.
En fin, hoy Dios ha hablado por boca de León, advirtiendo a los políticos que la vida humana es un «bien fundamental» y que, por lo tanto, debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural.
Lo primero que ocurre ante semejante publicación es dolor: dolor sincero provocado por el indefenso bebito sacrificado, por la espantosa frialdad con la que sus propios padres se refieren al infanticidio y por el estado de profunda degradación al que ha sido conducido este mundo. Quien escribe la publicación, el padre, utiliza para justificarse y distanciarse de su acción malévola el frío eufemismo de haber dado por "terminado el proceso de embarazo" mejor dicho: un aborto, excusándolo bajo el pretendido altruismo de "evitar una vida de sufrimiento". A este abismo conduce el empeño del ser humano por vivir al margen de Dios: a erigirse en dueño absoluto de aquello que jamás le ha pertenecido ni le pertenecerá: la vida de otro ser soberano, concebido de su propia carne y de su misma sangre.
¿Cómo se llega a este grado de ceguera metafísica? La respuesta radica en que las estructuras del mundo actual, de un carácter marcadamente luciferino, se han consagrado a subvertir los principios de la Ley Natural. Entiéndase con precisión: la Ley -principio intrínseco, inmutable y objetivo que gobierna el orden universal, la naturaleza y el ser, determinando lo que las cosas son y cómo deben obrar; cuya existencia y validez son enteramente independientes de la voluntad, el consenso o la consciencia del hombre, quien no la crea, sino que únicamente puede descubrirla y someterse a ella-, la Ley Natural ha sido radicalmente invertida.
En este caso, se ha conculcado el principio que dicta que la vida humana no es propiedad del hombre, pues ésta posee un Soberano Absoluto con plenos derechos operativos sobre ella. Violar este mandato constituye una rebelión directa contra la Ley Natural y la Ley Divina que configuran el patrimonio sagrado del Creador. Esta subversión acontece porque el hombre moderno opera bajo la ficción de la inexistencia de Dios. Sin embargo, al haber sido creados por necesidad ontológica para el SERVICIO, dicha inclinación permanece intacta. Un hombre despojado de Dios semeja a una enredadera cuyo soporte ha sido arrancado: crece replegándose y enroscándose sobre sí misma hasta estrangularse. Por eso, privados de la Causa Primera a la cual servir, volcamos esa potencia en el culto de nosotros mismos, abrazando un utilitarismo atroz: "si la vida de este hijo no me es beneficiosa, la descarto"; "si el prójimo no me sirve, lo desecho".
El amor auténtico, cuya esencia es el SACRIFICIO, ha sido desfigurado. Hoy se denomina "amor" a la primacía del "amor propio" - que es nada mas y nada menos que la distorsión autodestructiva del narcisismo contemporáneo- y a la búsqueda del beneficio propio. Eso no es amor: ES PARASITISMO. El verdadero amor es oblación, entrega y servicio incondicional al prójimo, pues en dicho acto se ordena el alma hacia el fin para el cual fue creada: dar sin esperar retribución alguna. Por ello, el amor es el misterio más sublime, ya que conduce la ley natural y sobrenatural a su máxima plenitud física y espiritual. Bajo esta luz, el sufrimiento, tan inherente a la condición humana como nuestra capacidad de amar, no es una realidad de la cual avergonzarse o huir: es nuestra auténtica escalera hacia el cielo.
Pero vamos a desglosar algunas declaraciones del texto:
"Hablamos con médicos, amigos, familiares y consejeros genéticos y supimos que hasta el 90% de las mujeres interrumpen su embarazo al enterarse de que el bebé tiene Trisomía 21".
Este argumento revela la absoluta y diabólica inversión del concepto de verdad. La verdad es una e indivisible, aun cuando UN solo hombre la defienda y el resto del mundo la rechace. El hecho de que la totalidad de la humanidad sostuviera que dos más dos son cinco no transformaría dicha aberración en verdad. De igual modo, el hecho de que el noventa por ciento de las madres en un entorno paganizado decida acabar con la vida de sus hijos no convierte el crimen en una acción buena.
"Esto fue MUCHO más alto de lo que esperaba... Creo que eso se debe a que la mayoría de las interrupciones ocurren en privado, porque se siente vergonzoso. Hay mucho juicio de por medio".
Aquello que este individuo etiqueta despectivamente como "juicio" es, en rigor de verdad, el ejercicio del juicio crítico: la NECESARIA facultad intelectual que permite al ser humano gobernar la creación, discernir el bien del mal y ordenar sus actos hacia la virtud. El juicio moral no es una tara; es una exigencia indispensable para la rectitud de la acción humana.
"Nunca piensas que estarás en este tipo de situación hasta que te pasa... A todos mis seguidores que han opinado sobre este tema y que tienen Autismo, Síndrome de Down... ustedes importan mucho y nos alegra que estén aquí".
Aquí emerge la hipocresía en su estado más puro amparada en un concepto moderno y falsificado: la "empatía", que es la mera sensiblería que pretende suplantar a la virtud teologal de la caridad y a la verdadera compasión. La empatía, noción modernista, agota su fuerza en el sentimiento autorreferencial, a diferencia de la compasión auténtica, la cual es verdaderamente transformadora porque exige al sujeto obrar activamente en socorro del prójimo. La empatía, en cambio, es absolutamente egóica: no busca el bien real del otro, sino la exhibición de la propia "virtud" y la aprobación cosmética de la masa.
"Los admiro a ustedes y a sus familias por tener la fuerza y el coraje para seguir adelante... En cuanto a nosotros, tomamos una decisión difícil que creemos que, a largo plazo, será beneficiosa para nuestra familia. Afortunadamente, tuvimos la opción".
La declaración culmina con la confesión de haber tenido "la opción". La vida de un ser humano, su propio hijo, reducida a la categoría de una alternativa electiva. Resulta flagrante notar cómo, en publicaciones distintas, este mismo individuo se vanagloria de haber costeado una intervención quirúrgica para prolongar dignamente la vida de su perro, mientras condena a muerte a su propio hijo tras el diagnóstico de una discapacidad.
Tal contradicción es el síntoma inequívoco de una época donde las tinieblas han confiscado la razón, bestializándola. Lo espantoso, terrible, demencial es que a este estado de degradación espiritual se le denomine "racionalidad". ¿Notan la subversión? Llaman "racional" a lo que es llanamente "salvaje".
Por eso, es imperativo negarse a formar parte de un orden social enfermo y subvertido, donde se violan y corrompen las leyes naturales que conducen al Orden Supremo. Por esta razón, existe una minoría que persiste en proclamar que la verdad es inmutable y ajena a los vaivenes de los tiempos, pues descansa sobre leyes independientes de nuestro intelecto, siendo nuestra inteligencia la que debe adecuarse a la realidad. Es un deber ineludible continuar clamando en el desierto, teniendo la CERTEZA de que bajo la aridez que pisamos corre en las profundidades el agua que fecundará los campos del mañana. Y aunque solo restaran doce hombres justos, ALGUIEN (nosotros) debe recordar a las generaciones venideras que el mundo ÚNICAMENTE SE SOSTIENE SOBRE LOS CIMIENTOS DE LO SAGRADO. La verdad absoluta es sagrada y su defensa es un deber riguroso; de lo contrario, seremos cómplices de la deshumanización que pretende corromper la creación que Dios, en su infinito orden, nos confió.
Les ruego recordar hoy a este bebé en sus oraciones y entregarlo a la intercesión de Nuestra Dulce Madre, María.
Lanzamos este cartel con un listado de ciudades con grupos de fieles que trabajan en la recuperación de la Misa Tradicional
Compartan con quien crean que pueda estar interesado.
Quizá alguien cercano está esperando esta oportunidad para adherirse o ve una ocasión para promoverlo
Todo lo que es NOVUS ORDO, todo, sin excepción, es obra masónica.
Para entenderlo: el mundo existe porque Dios lo crea y su obra es perfecta. El hombre solo debe adecuar su intelecto a la realidad y gobernar a la creación con su fe y su razón ordenadas en el Creador.
Lucifer, en su rebelión promete REVERTIR esa Creación. Y entonces resuelve "que las cosas deben estar en constante cambio, progreso, evolución" que lleve al mundo a un NUEVO ORDEN de cosas totalmente subvertido, alejado de Dios.
Solo por este ejercicio básico fundamentado en el realismo filosófico como católicos, deberíamos desde allí desconfiar de TODO lo que tenga la etiqueta de Novus Ordo (Nuevo Orden).