Dado que en la Diputación Permanente no se depende del voto de Junts, el Gobierno debería aprobar los dos RDL sobre vivienda. Pero sin las propuestas que Junts había incorporado antes de votar en contra. A ver qué hace el PNV, ya todos en una campaña monotema.
Que no, joder. Que es un caso paradigmático de fraude constitucional. Que la CE es una ley y el fraude de ley convierte al acto fraudulento en ILEGAL Y NULO DE PLENO DERECHO.
Es obvio que es legal. Lo que no es es legítimo. De hecho, los filósofos del Derecho pueden usar en el futuro este ejemplo en sus clases. No se puede equiparar las dos situaciones que cita @Fgarea. Aquí se habla producido un rechazo explícito de los decretos por Cortes en pleno
Ojalá la total desaparición del PSOE, que todos y cada uno de los que ocupan cargos en ese partido tengan que quemar los carnets por vergüenza y que todas sus sedes se transformen en fruterías y pizzerías baratas. Sé que no pasará, pero !ah!
Aquí hay gente que es capaz de decir que modificar el Código penal para aprobar la pena de anticipación de la muerte natural facilitada por funcionarios y así sortear la prohibición constitucional de la pena de muerte sería legal, aunque algo feo. Me cago en mi puta vida.
No. No es legal. Es un fraude constitucional de libro. Es gobernar contra la voluntad del Parlamento QUE ACABA DE DECIR QUE NO LOS APRUEBA. Y es acojonante tener que decirlo.
Es perfectamente legal y, de hecho, en 2019 la Diputación Permanente convalidó con las Cortes disueltas un decreto sobre vivienda casi idéntico al que acababa de rechazar el Pleno del Congreso.
En el derecho parlamento es fundamental el precedente.
Dios estoy viendo la jugada maestra:
Disuelve cortes el lunes, convoca elecciones y vuelve a llevar el decreto de vivienda para que lo apruebe la Diputación Permanente:
Mayorías: izquierdas 35, derechas 34
Todo finiquitado, te meas en el sistema y a votar 🫣
De confirmarse esta maniobra fraudulenta, vulneradora de los más básicos principios de la democracia representativa, una sociedad decente de ciudadanos que no son presas del sectarismo y que aprecian minimante la institucionalidad, castigarían en las urnas esta desfachatez.
En estos momentos, creo que Pedro Sánchez no ha decidido si habrá elecciones. Da lo mismo: es justo reconocer que este país no ha conocido un político igual en décadas. Hay una generación, probablemente la mía, que no ha visto nada parecido en el panorama político español. En 2016 sacó 85 escaños, en medio del auge de Podemos, con un Pablo Iglesias que entusiasmaba a la gente joven de una forma que nada ni nadie podía contrarrestar. El PSOE de los 150 años de historia se enfrentaba a un reto brutal: el de desaparecer.
Diez años después, Sánchez es hoy el líder indiscutible de la izquierda. A mí, sus políticas económicas me parecen contraproducentes y de corto plazo: crecemos al peso, por volumen de trabajadores, por encima de incrementos de la productividad. Sus políticas de vivienda —lo siento— son puro populismo: no solucionan el problema de fondo, sino que encuentran culpables en el casero medio, que no es un fondo buitre, pero él sabe que su electorado es lo que quiere escuchar.
Nada de eso impide reconocer lo que Sánchez es: el mejor político que haya conocido una generación entera de gente joven. Él irá a elecciones cuando sepa que puede darle al PSOE un lugar fuerte en la oposición. La derecha no puede ni soñar con un líder así. Será muchas cosas, pero es muy difícil negarle que en lo suyo, sí, es el mejor.
Por cierto, eso de ir aprobando Reales Decretos-ley según vayan decayendo ES DICTADURA. Sin adjetivos. DICTADURA. No un fraude, que también. DICTADURA. Y un golpe de Estado.