Me gustan los vampiros. —añadió sin apartar la mirada, cediendo al control del índice sobre su belfo—.
Te dejaría alimentarte de mi sangre si así fuera.
Espero que recuerdes tu derrota durante un tiempo. —rememoró su victoria airosamente antes de inclinarse sobre Piers, prensándolo bajo el peso y la /creciente/ calidez de su cuerpo. Las enormes palmas del moreno se colaron bajo las prendas ajenas, tomándole de la cintura, +
Cerró sus párpados, dejando su móvil a un lado, apoyando la cabeza en la almohada resoplando con resignación.
‘Confirmamos…anda, tócalo cuanto quieras.’
+ ósculo—.
Porque te mereces lo mejor, por supuesto. —la diestra bajó desde su cintura al glúteo del mismo lado, prestando una caricia a la forma—.
Os lo merecéis. —se autocorrigió, en referencia a las posaderas—.
Era un mocoso con suerte. —especificó acompañado de una carcajada nasal, mostrándole la lengua de forma infantil—.
Pueden seguir viéndome así si lo desean pero me guardo el derecho a reservarme para ti. —volvió a rozar los labios impropios, solicitando un nuevo +
‘Incluso cuando eras un mocoso, no digas mentiras.’ Aquel beso fuerte más profundo y duradero que lo anteriores, en los que había un sutil roce de sus lenguas.
‘Eres tan romántico, ¿qué dirían tus fans? Seguro que te ven como un empotrador y semental.’ Cuando besó la palma —