Renuncio a vivir en la queja. Renuncio al control total. Renuncio a vivir en "comodidad" o "plenitud" pues la vida es movimiento, en positivo y negativo, y yo me quiero mover con ella y, de esa manera, no perderme de las bondades que me traerá cada día y cada etapa de mi vida.
Cuando me iba a casa recibí el siguiente consejo "observa lo que te parece incómodo de tu pareja y piensa si puedes vivir con eso toda tu vida" yo en ese momento observé y vi que podía lidiar con esa incomodidad y me casé, pero el matrimonio avanzó y nuestra familia creció
De esa manera vivir un día a la vez, intentando dar lo mejor de mí porque el día siguiente puede ser totalmente diferente y lo que hoy era horrible para mañana podría verse como una bendición.