Si se saca a Vilas, Del Potro, Nalbandian, Coria, Clerc, Gaudio, Cañas, Puerta, Schwartzman, Mancini, Mónaco, Jaite, Squillari, Pérez Roldán, Chela, Calleri, Zabaleta, Acasuso, Mayer, Pella, Cerúndolo, Báez, Etcheverry, Navone, Davín, Delbonis, Berlocq, Zeballos, Frana, Gumy… yo hubiera sido el mejor argentino de todos los tiempos.
Sabías que en Italia existe un pueblito que es ma venezolano que italiano? Mira esto 👇🏻
Créditos para el creador y propietario del vídeo. Muchas gracias 🙂
If Kyler played lights out against the Bucs yesterday, you guys wouldn’t care if J.J. McCarthy got traded.
Now Case Keenum has one good Monday night and you want him back.
Vikings fans don’t want a quarterback. We want whoever played well most recently 😂
This is what @MaElviraSalazar is complaining about. A Venezuelan engineer, with a job working for the City of Dallas, goes to a scheduled immigration asylum hearing for which she’s been waiting for years, and never leaves the premises as she’s arrested on the spot. The woman is a taxpayer and owns property.
#AHORA | “¡Fuera, Delcy! ¡Fuera, Delcy!”.
Venezolanos se toman una de las principales autopistas de Caracas para protestar contra el régimen de Delcy Rodríguez y pedir el regreso de María Corina Machado.
#URGENTE | Manifestantes en Venezuela exigen calendario electoral y el regreso de María Corina Machado.
Empiezan a tomar la principal autopista de Caracas.
Delcy Rodríguez no es Adolfo Suárez, ni Frederik de Klerk, ni López Contreras. Es una obviedad, pero después de escuchar su discurso ante las Naciones Unidas hay que decirlo.
Estos procesos sirven para tomar elementos, entender incentivos, salidas, negociaciones y errores. No para hacer calcos históricos. Venezuela no es la España de 1976, ni la Sudáfrica de 1990, ni la Venezuela postgomecista (aunque, digamos, el chavismo nos llevó al siglo anterior).
Delcy tampoco es alguien que acaba de aparecer dentro de las filas del chavismo para reformarlo. Ha formado parte de este sistema durante casi toda su existencia. Fue parte del poder durante la destrucción de la economía y de la industria petrolera. Fue parte del aparato de censura, de la persecución y de un Estado bajo cuyo aparato se cometen crímenes de lesa humanidad. Fue canciller mientras Venezuela profundizaba sus alianzas con Cuba, Rusia, Irán y China. Y es quien encabeza ese poder mientras cientos de venezolanos continúan secuestrados en centros de tortura.
Entonces, ¿por qué Delcy Rodríguez habla ahora de democracia, reconciliación, instituciones, justicia, libertad y elecciones?
Porque el 3 de enero Estados Unidos bombardeó edificios militares, capturó a Nicolás Maduro y cambió por la fuerza las condiciones en las que operaba el poder chavista. Maduro, por cierto, ni siquiera mereció una mención en su discurso ante la ONU.
Delcy no llegó hasta aquí después de derrotar políticamente al madurismo ni después de encabezar una corriente reformista dentro del chavismo. Llegó al interinato después de aquella operación estadounidense porque así lo dispuso Washington y luego de traicionar a su jefe, hoy preso en Nueva York, allá donde ella viajó pero sin visitarlo.
Por eso podemos escuchar lo que dice sin olvidar por qué lo está diciendo.
Está claro que habrá que sentarse con ella. Habrá que negociar con Delcy, con Jorge Rodríguez, con Diosdado y con quienes todavía controlan resortes del Estado, como está ocurriendo en las “mesas de trabajo”. Habrá que ofrecer garantías, permitirles seguir haciendo política e incluso construirles el famoso puente de plata. Las transiciones también tienen eso. Pero negociar no puede significar olvidar. Mucho menos ser inocentes.
Quienes han controlado el poder durante décadas tienen incentivos para conservarlo. Pueden intentar administrar la apertura, dilatar los tiempos y convertir una transición en una liberalización controlada que les permita llegar a 2028 todavía mandando, cuando Estados Unidos estará concentrado en su propia elección presidencial. Por eso el calendario importa tanto.
La tirana inelecta dijo hoy en la ONU que habrá elecciones. Tomémosle la palabra, aun sabiendo de dónde viene y por qué está diciendo ahora lo que durante años no quiso decir.
¿Reconciliación? Dejen entrar mañana mismo a María Corina Machado. ¿Libertad? Liberen a todos los presos políticos ¿Elecciones? Eso queremos. Pongan la fecha. Y que sea en 2027. No en 2028. No en 2029. En 2027.
Lo más interesante del discurso de Delcy Rodríguez en la ONU es lo que NO dijo.
No menciona ni una sola vez a Maduro ni a Chávez.
Tampoco exige la liberación de Maduro de su supuesto «secuestro».
No menciona ni condena la operación militar del 3 de enero. Se refiere a ella breve y someramente como la primera gran prueba que tuvo que atravesar Venezuela en este 2026.
No vende el acuerdo petrolero con EE. UU. ni explica sus alcances. Solo se limita a mencionarlo como un acuerdo binacional cuando habla del tema ambiental.
En cuanto a lo que sí dice, quedan vacíos que muestran sus evidentes contradicciones y afirmaciones que confirman el tutelaje.
Primero. Agradece a Trump. Sí, al mismo que se llevó a Maduro nueve meses atrás y con quien salió sonriente en la foto de ayer.
Segundo. Trata de venderse en este discurso como el puente entre dos momentos históricos: el de una Venezuela que pasa del extremismo, la violencia y la miseria a una Venezuela democrática, próspera y moderna.
Lo que omite en este discurso, y en toda la propaganda oficial, es que ella fue parte de este sistema y ejerció cargos de suma importancia en él. Desde canciller hasta vicepresidenta ejecutiva.
Delcy, entre otras cosas, tuvo bajo su cargo al SEBIN, acusado de masivas violaciones de los derechos humanos.
No, Delcy no es una nueva cara reformadora que viene a conducirnos a una transición. Delcy es parte del sistema y, como parte de ese sistema, está dispuesta a todo para sobrevivir.
Su «apertura» no es tal. Solo es una maniobra táctica para ganar tiempo y aspirar a su supervivencia.
En un apartado del discurso, lo admite: dice que conoce muy bien las puertas que se deben abrir para transformar a Venezuela.
Pues esa puerta es la del Palacio de Miraflores, y debe abrirse de par en par para que pase el representante del pueblo escogido en unas elecciones presidenciales libres.
Si sabe tanto de puertas, que abra la del CNE para que se fije definitivamente un cronograma electoral que reduzca la incertidumbre y nos dé certezas.
Delcy, en un momento, evoca algunas reflexiones que podrían parecerse al concepto de una transición vía reforma. Dijo que rechaza la ruptura y que esta transformación debe darse desde adentro, por medio de las instituciones.
El problema es que el chavismo, cuando habla en estos términos, no está hablando de una transición a la democracia, sino de una transición del chavismo más gorila, analfabeta y sádico a un chavismo más pragmático y con imagen de tecnócrata.
El problema es que el chavismo, aunque se vista de Chanel y use mejor el teleprompter, sigue siendo eso: un movimiento con vocación totalitaria, abusivo y represor.
Para muestra, un botón: aún tutelados, persiguen, reprimen y tienen a cientos de venezolanos presos políticos en las cárceles.
Finalmente, Delcy habla de elecciones.
«Habrá elecciones en Venezuela», dijo.
Sin precisar fechas, sin hablar de un indispensable nuevo CNE y condicionando las elecciones al levantamiento de las sanciones.
Dijo que una elección no es una solución.
Miente.
En Venezuela, una elección libre sería la solución a 27 años de chavismo.
Toda verdadera transformación de nuestro país pasa por poner en Miraflores a un representante de la voluntad popular que piense en la gente, no en saquear a la nación sobre los cadáveres de nuestros muertos.
¿Quieren una elección competitiva y en igualdad de condiciones? Es lo que queremos todos.
Una elección donde todos los partidos se puedan postular, y no solo los que acepta el PSUV.
Una elección donde todos los candidatos puedan poner su nombre, y no solo los que acepta el chavismo.
Una elección donde todos puedan votar: los de adentro y los millones que el chavismo expulsó.
Una elección donde se pueda hacer política en la calle sin miedo a que la DGCIM te meta un tiro.
Una elección donde, en la noche de ese mismo domingo, anuncien algo sencillo: que el que sacó más votos ganó.
En fin, Delcy se tomó el trabajo de escribir un discurso breve donde repitió las mismas mentiras de siempre y donde lo más relevante, lo que confirma su situación actual de tutelaje, fue lo que no dijo.
En ABC: He vivido muchas historias como periodista, pero pocas como esta. Acompañé a María Corina Machado en Panamá y fui testigo directo de tres intentos frustrados en un solo día para continuar su regreso a Venezuela, por mar y por aire. Esta es la historia del bloqueo que vimos y vivimos. https://t.co/UYbEkSxMGm