Rascas un poco y sale la homofobia más atroz y vomitiva de los aliades que viven de lo público. Y de acosos, cabría recordar la caza sin tregua, sin cuartel, insidiosa en lo profesional y personal, de los años aciagos de los viernes negros de TVE. Yo tengo anécdotas para aburrir.
La gente que atizó sin piedad a Vinicius acusándolo de querer dañar la imagen de España, es la misma que hoy lanza un discurso mucho más duro contra su propio país, muchísimo más duro que el dió el propio brasileño en su día. ¿Ahora sí? El racismo hay que condenarlo siempre, independientemente de lo bien o mal que te caiga la persona afectada.
@Ruiz_Noticias Hola familia que estáis siendo expuestos en las redes sociales sin vuestro consentimiento, incluidos vuestros hijos menores de edad con los rostros perfectamente reconocibles.
Que sepáis que tenéis derecho a demandar a Javier Ruiz por esa fechoría
EL REAL MADRID DEBE ACTUAR YA
El Real Madrid no puede seguir permitiendo que el relato de su historia y de la actualidad deportiva sea dictado por las falsedades de Joan Laporta. Como socio y compromisario, siento que ha llegado el momento de que el club dé un paso al frente con la misma firmeza con la que se personó en el caso Negreira. No basta con que los madridistas utilicemos nuestros altavoces en redes sociales para desmontar bulos; es imperativo que la institución utilice todo su poder comunicativo y jurídico para responder a las trampas y acusaciones vertidas desde la presidencia del FC Barcelona. La integridad de la competición y la propia dignidad del Madrid están en juego.
La reciente admisión de Joan Laporta sobre el caso de Barça Studios es de una gravedad extrema. Reconocer que una operación de venta no fue tal, sino un "favor" para obtener un límite salarial artificial, supone confesar una alteración directa de las reglas del juego. Gracias a esa trampa contable, el Barcelona pudo inscribir jugadores decisivos que le permitieron ganar títulos que, de otro modo, no habrían podido disputar en igualdad de condiciones. El Real Madrid tiene la obligación moral y legal de estudiar todas las vías posibles para impugnar y demandar estas actuaciones que han adulterado la competición en las últimas temporadas.
Resulta igualmente indignante el intento de Laporta de igualar los pagos durante 17 años al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros con supuestas vinculaciones madridistas en el estamento arbitral. Es un bulo flagrante. La realidad histórica es que el último dirigente arbitral con algún tipo de vinculación madridista cesó en sus funciones en el año 1953. Es necesario que el club exponga estos datos de forma oficial, con la fuerza de sus redes sociales globales, para que la verdad llegue a los cientos de millones de aficionados que siguen al Madrid en todo el mundo. El silencio solo permite que la mentira se asiente.
Ya vimos de lo que es capaz el Real Madrid cuando decide comunicarse. El vídeo de respuesta a la acusación de ser el "equipo del régimen" fue una contestación magistral que dej�� en evidencia la vinculación del Barcelona con el franquismo. Ese es el camino. El club cuenta con profesionales de primer nivel en todos los ámbitos para liderar una respuesta comunicativa que no se limite a Real Madrid Televisión. Debemos combatir la impunidad con la que Laporta se mueve, tratando de ocultar la gravedad del caso Negreira bajo una cortina de humo de ataques sin fundamento contra nuestra entidad.
El Real Madrid debe defenderse públicamente, no solo en los tribunales. No se trata de responder a cualquier usuario de redes sociales, sino de desmentir al presidente de nuestro máximo rival, cuyas palabras tienen una trascendencia mundial. Si el Barcelona ha competido utilizando mecanismos artificiales e ilegítimos para sortear el control financiero de La Liga, el Madrid no puede ser un espectador pasivo. Es hora de actuar, de denunciar la injusticia y de proteger los intereses de un club que siempre ha hecho de la legalidad y la excelencia su bandera.
La paciencia tiene un límite y la infamia de Laporta lo ha sobrepasado con creces. El Real Madrid tiene los medios y la razón de su parte; solo falta la voluntad de ejercer esa fuerza para que nadie más vuelva a intentar manchar nuestro nombre con bulos ni a adulterar el fútbol español con trampas financieras que quedan impunes ante el silencio de los demás.
Emilio, la verdad, más bobo no puedes ser, sorry. Se llama ir a una rueda de prensa en el Pentágono. Te explico: en EE.UU. hay libertad de prensa y la prensa se opone y fiscaliza al poder. Es muy sencillo: los periodistas vamos a los sitios, transmitimos declaraciones entrecomilladas cuando procede, damos contexto y contamos hechos; no trasladamos propaganda sin más. El lector saca sus conclusiones.
En Irán hay propaganda después de represaliar y exiliar a periodistas. Lo que cuentan los medios de los ayatolás es pura propaganda. Tragarse sus números es ser un patán. Y en serio, déjame en paz, pesado. El personaje ya cansa: corres a dar opinión de todo y así es como la cagas.
✍🏻 Tuit sobre Hugo de una cuenta de basket universitario con un cuarto de millón de seguidores: “Un rookie de 20 años que ya juega con la intensidad de unos playoffs e impacto ganador. Eso no se puede enseñar”
Respuesta de Causeur: “Sí se puede, en el Real Madrid” 🤍💜
Hola @grok
Dime las mejores alternativas para cambiarme de compañía de teléfono e internet en España, que no sea Movistar o cualquier empresa del Grupo Bolivariano Telefónica.
‼️El mensaje BRUTAL de @Nacho_Abad a Sánchez: “Señalar a los jueces que condenan a sus secuaces y señalar desde la tribuna del Congreso a periodistas que no te gustan es totalitarismo. Miro al horizonte y tengo la sensación de que su tiempo se acaba”.
A ver, esto no va de un programa ni de un periodista concreto. Va de una dinámica sostenida: de cómo, uno a uno, el gobierno español señala, desacredita e intenta aislar a todo el que no encaje en un periodismo unidireccional, de causa y bandera, que algunos etiquetan como progresista, combativo, militante, libertario, ecologista, feminista, aliado, lo que sea. Un periodismo que hoy, en la práctica, actúa solo como escudo del poder.
El patrón es siempre el mismo: quien no pasa por ese filtro es reaccionario, bulero, ultra, franquista, vendido o traidor. Se dice que en El País los de Caño éramos unos fachas; que Federico no puede ser entrevistado en la televisión pública; que The Objective o El Debate son fango; que ABC, la COPE o El Mundo son proyectos directamente franquistas; que Telemadrid es “Telayuso”; que Iker es un mentiroso; que servidor es un traidor a su patria. Y así sucesivamente. La etiqueta sustituye al argumento. Se descalifica y se da por cerrado el debate.
Mientras tanto, el presidente vive parapetado. Acusa desde la tribuna, pero rehúye preguntas. Viene por ejemplo a Washington y se refugia en algo que denomina «cobertura institucional», una fórmula insólita: su propio equipo informa de la agenda con grandes loas y sin contraste. Sin prensa. Y si se conceden preguntas, se filtran a medios estatales o afines. Lo he visto con mis propios ojos.
El ministro de Exteriores, otro, ofrece ruedas de prensa que duran segundos, comparecencias medidas al milímetro, preguntas seleccionadas, canutazos diseñados para impedir repreguntas incómodas. Y además presiona a compañeros. El mensaje es claro: control de todo, reducción del riesgo, minimización del escrutinio de la prensa.
Y entonces llega lo más preocupante, que es que parte del gremio aplaude o justifica esa reducción. El problema deja de ser individual y pasa a ser estructural. Se crea una masa que, por convicción o por miedo, se alinea con lo que la élite supuestamente bienpensante decide. Se firman manifiestos «contra el golpismo mediático» 😳. Se promueven vetos a periodistas de todo perfil. Se argumenta que los límites de la libertad de expresión están donde empieza la incomodidad del poder ante una pregunta.
Ojalá por una vez el periodismo en España dejara de posicionarse en función del poder para defender algo más básico, el derecho de una sociedad a estar informada sin manipulaciones, sin causas y sin banderas. Con hechos. Y sí, con un corporativismo firme frente a las amenazas del poder. Porque cuando un presidente señala a compañeros, como hizo con Iker, con The Objective, con Naranjo o con quien sea, incluido Vito, nos está señalando a todos, guste o no.
Que la profesión periodística, si tiene dignidad, se levante ante el señalamiento intolerable de @navedelmisterio.
Cuando un presidente del Gobierno utiliza la tribuna parlamentaria para poner en la diana a un periodista que pregunta e informa en libertad, no está ejerciendo el debate democrático: está enviando un aviso. Está señalando. Está intentando disciplinar.
Hablamos de un dirigente que pretende dictar titulares, que ha purgado y moldeado medios públicos, que presiona a privados, que aspira a que la realidad se adapte a sus designios y que incluso intenta condicionar qué se pregunta fuera de España para no verse en aprietos. Y ahora apunta con el dedo a quien, con coste personal y valentía, planta cara al poder y al abuso.
No es una discrepancia política. Es una frontera democrática. El poder puede replicar, puede desmentir, puede defenderse. Lo que no puede es señalar para intimidar.
Los gobiernos pasan. La huella que deja cada uno en la libertad de prensa queda. Y el trabajo de Iker se recordará por lo que es: periodismo al servicio de su país, no del poder.