Hemos llegado a un punto en el que los cumpleaños son bautizos, los bautizos son comuniones, las comuniones son bodas y las bodas son ceremonias de inauguración de unos juegos olímpicos.
Mi psicólogo me dijo que casi nadie quiere a una persona inteligente al lado porque podría suponer una demostración constante de que tú no lo eres tanto, y eso es desagradable. Yo no sé si soy inteligente pero por si acaso voy a empezar a hacerme el tonto
Siempre había pensado que la gente era gilipollas, pero estos últimos años me he dedicado a escuchar a todo el mundo sin prejuzgar, con empatía, tratando de entender sus circunstancias, sus puntos de vista, dispuesto a acercar posturas. Y, efectivamente, la gente es gilipollas.
Abogado adscrito al turno especial de violencia de género desde hace 14 años llega de currar todo el día en un juzgado de violencia de género, enciende la tele y ve a una periodista "experta en violencia de género" diciendo disparates. Abogado apaga la tele.
Por manida, la frase no deja de ser menos cierta:
“Si una persona dice que llueve y otra dice que no, tu trabajo como periodista no es darle voz a ambas: es abrir la puta ventana y ver si está lloviendo.”
Pues eso también con las vacunas y las conspiraciones delirantes.