Esa voz… no es de una mujer, no. Mierda. Mierdamierdamierda. La bailarina se sobresalta al instante, enderezando su postura en una fracción de segundo. Se frota los ojos y luego se da cuenta de esa saliva que se le quería escapar. Limpia ambos con el dorso de su mano.
⸻Lo (+)