La fidelidad no nace del amor que sientes por el otro, sino del amor que te tienes a ti. Es disciplina del alma, respeto por tu palabra, congruencia con tus valores e inteligencia emocional en acción. No es una prueba de amor: es una prueba de integridad.
Elijan bien a su pareja, porque imagínate esperar toda la semana para poder pasar un sábado o un domingo juntos pero prioriza a todos menos a ti. Y a veces lo único que te queda es esperar.