A mí dame al intenso, al que si no sabe nada de ti te llama, al que te vio ayer pero te abraza como si no te hubiese visto en días, al que te recuerda siempre que te ama, al que te incluye es sus planes, ese me gusta a mí, no el desinteresado que te hace dudar si te quiere
De la puerta hacia adentro, cada uno sabe lo que vive; de la puerta hacia afuera, cada uno cuenta solo lo que quiere. Somos expertos en juzgar sin conocer. No sabemos lo que el otro enfrenta ni entendemos sus decisiones porque no forman parte de nuestro camino. Es fácil hablar, lo difícil es ponerse en el lugar del otro.
Las relaciones sanas también discuten, opinan distinto, se frustran y tienen inseguridades. Sano no es perfecto. Lo que hace que una relación sea sana es la forma de lidiar con esos problemas, juntos.
Dos contra los problemas, nunca uno contra el otro.
Pasar tiempo sola, me hizo darme cuenta de que yo no quiero un novio; yo quiero un hombre comprometido con su crecimiento, que yo admire enormemente, que sea honesto, priorice la lealtad, quien me haga sentir cuidada y que comparta mis valores.
Este año me hizo mirar la vida con otros ojos. Mi salud mental fue puesta a prueba como nunca antes. Mi comprensión del amor, la amistad y la familia cambió profundamente, y no creo que vuelva a ser la misma después de todo lo vivido.