A veces pienso que mi servicio a Dios no es suficiente, que lo hago mal, pero justo en esos momentos llegan mensajes así, y vuelvo a ver a Dios en ellos🤍
Y es ahí donde entiendo que no es mi voz la que define, sino la de Dios recordándome, a través de otros, que Él me llamó.
No caminamos en nuestras fuerzas. El mismo Espíritu que descendió en Pentecostés es el que hoy nos capacita para vencer, permanecer firmes y vivir en santidad.
Todos somos igual de pecadores; ninguno merecía Su amor, Su gracia ni Su perdón. Pero aun siendo pecadores, Él vino a salvarnos. Por eso, debemos decirnos a nosotros mismos, que nadie puede jactarse, porque de todos los demás pecadores (como dijo Pablo)yo soy el primero.