Imaginad si la negativa a deflactar el IRPF es escandalosa que hasta El País se hace eco.
Según me dice Claude, en España sólo se han ajustado las tarifas del IRPF a la inflación en 4 ocasiones:
• 1998 (Gobierno Aznar)
• 2005 (Gobierno Zapatero)
• 2007 (Gobierno Zapatero)
• 2015 (Gobierno Rajoy)
De esas cuatro veces, dos coincidieron con elecciones generales (2008, con reelección de Zapatero; y 2015, con reelección de Rajoy).
Toda la inflación acumulada en el resto de ejercicios fiscales ha servido para que los contribuyentes españoles sufran en carne propia la llamada “progresividad en frío”; o sea, una subida de impuestos encubierta.
Lo explico para tontos:
El empresario te sube el sueldo para compensar la inflación y conservar tu capacidad adquisitiva, pero la vuelves a perder porque esa subida te hace saltar de tramo de IRPF (el Gobierno considera que eres más “rico”) y, en consecuencia, pagas más impuestos.
Es un auténtico escándalo que España no tenga un mecanismo automático de ajuste de las tarifas a la inflación, como el que tienen países civilizados como Alemania, Francia, Holanda o Bélgica.
Pero no sólo las tarifas del IRPF, sino de todos los impuestos que se aplican en función de escalas (sucesiones y donaciones, patrimonio…) y de sus correspondientes mínimos exentos.
¿Sabéis, sin embargo, qué tarifa ajusta el Gobierno año a año y por encima de la inflación?
Las bases de cotización de la Seguridad Social, que sirven para calcular las cotizaciones (impuestos) que pagan empleados y empresarios para mantener el (deficitario) esquema piramidal de las pensiones.
Lo peor de las oposiciones, IMHO, es el sacrificio intelectual de tan bajo valor que requieren. No tiene nada de malo que haya trabajo en el sector público. El problema es de lo inútil del esfuerzo de memorizar tanta cosa absurda que olvidarán al mes siguiente y que no hace que tengamos funcionarios mejores y ni mucho menos motivados con lo que hacen
Yet another “funny” story about the Spanish administration.
In 2018 I bought a small commercial space in Barcelona for €16K. I paid the 10% "Impuesto de Transmisiones Patrimoniales", signed at the notary, and registered the property. Everything was accepted without objection.
Two years later, Hacienda sent me a letter saying I owed them more money.
According to their calculations, the property was actually worth €28K, based on the "valor catastral" and the coefficients they apply. So they recalculated the tax on that amount instead of the real sale price, and asked me to pay the difference, plus interest.
Here is what I find fascinating.
If I had paid €50K for that shop, I would have had to pay 10% of €50K. There is no ceiling when the sale price is higher. But because I bought it for less than their abstract valuation, the real sale price became irrelevant.
So if you overpay, the price is real. But if you get a good deal, the government decides what "real value" should have been.
Want to hear an even more surreal story?
I was a freelancer in Spain, making 4-5K€ per month. Then my son was born, and I was forced to take at least 6 weeks of paternity leave. During this time I would be paid around 900€/month (regardless of how much I made).
A good portion of my income came from ongoing monthly contracts that didn't require daily involvement on my part, and I arranged with my clients to do more work upfront and then catch up when I came back to make up for my time away.
HOWEVER, to my surprise, my accountant told me the Spanish system did not allow me to create invoices during my paternity leave.
I asked if I could give up my paternity leave "benefits" altogether. The answer was NO.
So for a while there, I was forced by the government to stop generating 4-5K€ for my family and instead take the 900€ they so kindly were giving me.
Fallece el gran Robert Duvall, actor de impresionante carrera con títulos como la saga 'El Padrino', 'Apocalypse Now' o 'Matar a un ruiseñor', entre muchos otros.
https://t.co/hw9tLhzq2d
Estuvo 7 veces nominado al Oscar, llevándose la estatuilla a mejor actor principal por "Gracias y favores" en 1984.
Otros títulos suyos fueron 'La jauría humana', 'El juez', 'Acción civil, 'La carretera', '60 segundos', 'El sexto día', 'La noche es nuestra', 'Jack Reacher', 'Camino al cielo', 'Los crímenes de la academia' o 'Deep Impact', además de numerosos telefilms y series como 'Lonesome Dove'.
Tenía 95 años.
La semana pasada estaba en Lisboa y, hablando de impuestos con una fiscalista de una firma local, ésta se asombraba que en España llevemos casi 20 años (desde 2008) sin ajustar las tarifas del IRPF con la inflación (salvando algunas CCAA que, de vez en cuando, deflactan su tramo autonómico -obviamente, Cataluña nunca ha sido una de ellas-).
La abogada portuguesa me comentaba que, en Portugal, las tarifas de IRPF se deflactan todos los años (aunque podía pasar que, en algún año puntual, el ajuste no compensara completamente la inflación -en España, yo mataría por ello-).
Sin embargo, en España, hemos llegado a la situación kafkiana de que los mismos amigos de lo ajeno que defienden la subida de las pensiones para mantener el poder adquisitivo de los jubilados, callan (o directamente se oponen) ante cualquier propuesta de ajuste de tarifas del IRPF a la inflación, a fin de mantener el poder adquisitivo de los trabajadores.
Se trata de un atraco gubernamental perpetrado por partida doble: primero, generando inflación (que es, siempre y en todo lugar, un fenómeno monetario); y, a continuación, llevándose una parte de las subidas que experimentan los salarios para compensar dicha inflación y mantener el poder de compra del trabajador.
Estamos hablando de un expolio sistemático al asalariado español, perpetrado indistintamente por gobiernos del PSOE y del PP (ya que éstos últimos sólo se acuerdan de deflactar el IRPF cuando están en la oposición).
En nuestro país, hemos normalizado que no se deflacten las tarifas del IRPF.
Lo que significa que, en la práctica, el Gobierno reduce el poder adquisitivo de los trabajadores a través del IRPF.
Es lo que se conoce por el infame nombre de “progresividad en frío”.
Esto es, sin que el contribuyente medio (cuyos conocimientos financieros están a la altura de lo que aprendió al respecto en la escuela; o sea, nada) se dé cuenta de que se la están metiendo doblada.
Los políticos españoles siguen, con notable fidelidad, los deseos de sus votantes.
El votante mediano en España es un pensionista que quiere que su pensión se mantenga exactamente como está y que el precio de la vivienda no caiga. Y eso es, precisamente, lo que produce el sistema, con una precisión casi matemática.
Más “control sobre el poder después de las elecciones” solo implicaría más irresponsabilidad y más demagogia.
De hecho, con más “control sobre el poder después de las elecciones”, las pensiones serían aún más altas y el problema de la vivienda todavía peor.
¿De verdad cree alguien que, con más “control sobre el poder después de las elecciones”, se habrían podido firmar los Pactos de la Moncloa?
¿O que, en esas circunstancias, Boyer habría sacado adelante la reforma de 1985?
¿O que se habría completado el ajuste presupuestario de finales de los 90?
¿O que habría sido posible aprobar la reforma laboral del PP?
Por supuesto que no. Todo lo que ha contribuido a la salud a largo plazo de la economía española desde 1975 se ha hecho porque, en unos pocos momentos clave, los políticos españoles ignoraron lo que quería el votante. Y el votante siempre, siempre, siempre ha estado en contra de las reformas necesarias.
El responsable último de esta situación es el votante mediano español, que prefiere que el país se vaya por el desagüe antes que aceptar cualquier sacrificio.
Pero como resulta incómodo admitir que el votante es el verdadero culpable, muchos en España prefieren culpar al sistema electoral, a la partitocracia, a las listas cerradas o a cualquier otra cosa que permita no mirar el problema de frente.
Hay dos generaciones enteras a las que se les exige mérito (desde la derecha) o solidaridad (desde la izquierda) a cambio de... ¿nada?
El pacto YA está roto.
El conflicto YA está aquí.
Y no lo vamos a resolver desde las ideologías de la escasez.
👉 https://t.co/H6EO6nuidM
Fallece el gran actor argentino-español Héctor Alterio a los 96 años.
Entre su enorme filmografía destacan títulos como "El hijo de la novia", "La historia oficial", "Cría cuervos", "Noviembre", "El crimen de Cuenca", "Kamchatka" o "Caballos salvajes", entre muchos otros.
https://t.co/6NgqtQdJU6
Padre de los también actores Ernesto y Malena, Alterio fue una figura habitual del cine, la televisión y el teatro en Argentina y España durante décadas. Recibió el premio Goya de Honor en 2004.
Lo de las pensiones en España es distópico:
Los partidos de izquierda venden a sus votantes que con inmigración y subida de impuestos las pensiones son sostenibles.
Los partidos de derecha venden que recortando gasto público como chiringuitos y 4 cosas más las pensiones son sostenibles.
Ambas son MENTIRA, que lo sepáis. La insostenibilidad del sistema de pensiones es una cuestión matemática, no ideológica.
Y se puede ignorar la realidad, pero no las consecuencias de ignorar la realidad.