Menos mal que a un cani de Camas se le metió en los cojones una noche de mayo que no se iban a estar riendo del Real Madrid durante todas sus vidas. Pasan los años y cada vez creo más que se le agradece demasiado poco.
Lo siento, pero esta plantilla, esta dirección deportiva y todo lo que rodea a este Madrid me impiden hablar hoy de errores arbitrales, aunque sean evidentes y condicionantes, y dejar de lado todo lo deportivo. Estos sinvergüenzas no se lo merecen, bendito parón de selecciones.