Me gusta mucho la persona en la que me he convertido. Tuve que sanar mucho, llorar más de una vez y atravesar momentos de soledad y confusión para llegar hasta aquí. Hoy soy libre, felíz, auténtica y, sobre todo, me siento completa.
Soy fan de quedarme en casa, de vivir tranquila y de no estar pendiente de la vida de los demás. Soy felíz con mi rutina, mi paz, mi espacio y esa tranquilidad que encuentro cuando estoy conmigo misma.
A medida que envejezco, más me doy cuenta...
La felicidad son mañanas tranquilas, facturas pagadas, un hogar seguro y personas que no te estresan. ¡Y punto!
Si tener papás que me apoyan es una ventaja, entonces sí, la tuve. Y créanme que agradezco todos los días haber nacido en una familia que nunca me soltó la mano.
No tengas apuro por enamorarte, el amor no se persigue. Tu próxima historia será tranquila, madura y recíproca. Disfruta tu paz; lo que es para toda la vida no necesita carreras ni presiones.
Marzo ha sido un mes lleno de pruebas, llantos, confianza en Dios, nostalgia, papeleos, desgaste físico y emocional pero con la certeza de que todo mejorará