Murió hoy a los 100 años Alan Greenspan, el economista que durante casi diecinueve años, entre 1987 y 2006, presidió la Reserva Federal bajo cuatro presidentes distintos, Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo. Pocas personas en la historia moderna tuvieron tanta influencia sobre los mercados financieros globales con tan poca autoridad formal sobre ellos.
Por qué fue tan importante:
Greenspan llegó a ser apodado "el Maestro" porque condujo a la economía estadounidense a través de una de las expansiones económicas más largas de su historia, el boom que se extendió desde 1991 hasta 2001. Rompió con la tradición de los bancos centrales al mantener tasas de interés bajas incluso cuando el desempleo caía a niveles que históricamente habrían disparado subas preventivas para frenar la inflación. La inflación nunca llegó, y eso reforzó su reputación de tener un dominio casi intuitivo de cómo funcionaba la economía moderna.
Su influencia llegó a tal punto que el mercado literalmente seguía cada palabra que decía. Existe una anécdota famosa de la época: con apenas un par de palabras bien elegidas en una testimonial ante el Congreso, podía mover los mercados hacia arriba o hacia abajo en cuestión de minutos. El término "Fedspeak", el lenguaje deliberadamente ambiguo que usaba para comunicar sin comprometerse del todo, nació de su estilo particular de comunicación.
Su frase más recordada, "exuberancia irracional", pronunciada en 1996 para advertir sobre una posible sobrevaluación de los mercados, hizo temblar las bolsas globales por unas horas, mucho antes de que la burbuja de las puntocom efectivamente estallara años después.
La otra cara de su legado:
Pero su reputación se vio empañada con fuerza tras dejar el cargo. La crisis financiera global de 2007-2008 llevó a que se le atribuyera buena parte de la responsabilidad por haber promovido la desregulación del sector financiero durante su mandato y por no haber actuado para frenar la proliferación de instrumentos derivados que terminaron siendo el centro de la crisis. La Comisión bipartidista de Investigación de la Crisis Financiera determinó en 2011 que más de treinta años de desregulación impulsados por Greenspan contribuyeron a desmantelar salvaguardas clave que podrían haber evitado el colapso.
Él mismo reconoció después, con una honestidad poco común entre figuras de su estatura, que se encontraba en un "estado de shock e incredulidad" cuando estalló la crisis, y que el daño económico resultó mucho más amplio de lo que jamás imaginó.
Su legado real:
Greenspan deja una figura contradictoria pero innegablemente central en la historia económica reciente: el banquero central que probó que la política monetaria podía sostener crecimiento sin inflación durante años, y al mismo tiempo el responsable señalado de haber permitido que se acumularan los riesgos que después casi hicieron colapsar el sistema financiero global. Pocas personas resumen mejor la tensión entre la confianza ciega en los mercados libres y sus consecuencias no deseadas.
Alan Greenspan has died at 100. During his 18½ years leading the Fed, he reached rock-star heights and shaped the U.S. economy under presidents of both parties. Milton Friedman called him the greatest of all time. 2008 recast his legacy.
Falleció Alan Greenspan, el presidente de la Reserva Federal aclamado como un genio por haber guiado una expansión económica estadounidense que en aquel entonces alcanzó cifras récord.
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What an extraordinary life.
A true public servant, and an economist with intellectual courage who got a lot more right than wrong.
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I had the privilege of crossing paths with #AlanGreenspan many times over the past 20 years. Few people have shaped the vocabulary of markets the way he did, even when (especially when) no one was quite sure what he’d just said. I have the @NewYorker cartoon below hanging in my office. He was a true original. Rest in peace.