Que Ortega Lara sea hoy más odiado por ser de VOX que los terroristas que lo enterraron bajo tierra durante 532 días es una buena demostración de hasta qué punto han degradado moralmente a España.
Rajoy vuelve a su antiguo puesto de trabajo. Sin puertas giratorias; sin asiento en el Consejo de Estado; sin designar sucesor en su partido. Y oigo en las tertulias que aún le ponen pegas... Chapeau, Sr. Rajoy.