Amo que nuestra generación haya podido romper con el prejuicio de que si estabas tatuado no ibas a conseguir trabajo. Ahora nadie puede conseguir trabajo, no importa si estas tatuado o no
Tuiter bien podría ser la servilleta olvidada de un bar de mala muerte en la que alguien dejó sus más íntimos pensamientos a falta de audiencia pa darle un consejo o un hombro sincero para llorar