The Venezuelan people elected Edmundo González to run their country.
Not Pete Hegseth or Marco Rubio.
The American people do not support another expensive foreign war that risks the lives of our men and women in uniform.
Le peuple vénézuélien est aujourd’hui débarrassé de la dictature de Nicolás Maduro et ne peut que s’en réjouir.
En confisquant le pouvoir et en piétinant les libertés fondamentales, Nicolás Maduro a porté une atteinte grave à la dignité de son propre peuple.
La transition à venir doit être pacifique, démocratique et respectueuse de la volonté du peuple vénézuélien. Nous souhaitons que le Président Edmundo González Urrutia, élu en 2024, puisse assurer au plus vite cette transition.
Je m’entretiens en ce moment avec nos partenaires de la région.
La France est pleinement mobilisée et vigilante, notamment pour assurer la sécurité de ses ressortissants en ces heures d’incertitude.
Venezuela y el mundo entero saben que la violencia es el último recurso del régimen de Maduro.
Ahora, tras la contundente e inapelable victoria electoral que logramos los venezolanos el 28 de julio, la respuesta del régimen es el asesinato, el secuestro y la persecución.
Alerto al mundo sobre la escalada cruel y represiva del régimen, que hasta hoy cuenta con más de 177 detenciones arbitrarias, 11 desapariciones forzadas y al menos 16 asesinatos en las últimas 48 horas.
Esa es la respuesta criminal de Maduro al pueblo venezolano que salió a la calle en familia, en comunidad, a defender su decisión soberana de ser libres. Esos crímenes no quedarán impunes.
A los familiares de los asesinados, a los presos, a los perseguidos, a los lesionados por defender la victoria electoral del 28 de Julio, les envío mi palabra de solidaridad y mi convicción de que vamos a consolidar la victoria que hemos obtenido.
Yo les he dicho que vamos hasta el final y ¡vamos hasta el final! Ahora tenemos un nuevo motivo: el sacrificio que ustedes hacen y han hecho. Los amo.
The United States stands with the people of Venezuela who expressed their voice in today’s historic presidential election. The will of the Venezuelan people must be respected. Despite the many challenges, we will continue to work toward a more democratic, prosperous, and secure future for the people of Venezuela.
En la emergencia de un hospital y a solo días de que le diagnosticaran un cáncer que a los meses se lo llevó, me dieron sus pertenencias y decidí guardar con particular celo su cédula.
El ���República de Venezuela” siempre me impactó. Nada en contra de Bolívar, pero me parecía una reliquia.
La guardé con el temor de que la tinta sobre el papel fuera desapareciendo. Pasó. Pero no se borra su foto y tampoco los recuerdos que él grabó en mí.
Con su morocho, siendo más niño que hombre, se subió en un barco en El Líbano y 3 meses después desembarcó en Venezuela.
Huyó de la guerra, la miseria y el hambre para encontrar un país pujante. Para hacerse hombre, comerciante, esposo, padre, amigo… y adeco. Muy adeco.
Convivió con copeyanos y tiempo después con chavistas. Lo quisieron todos y no miento cuando digo todos. Era popular entre los suyos. Respetado en la Venezuela más polarizada de la historia y sobre todo; entusiasta.
Papá era un apasionado electoral. Con su cédula en mano abría su centro de votación. Nunca era muy temprano para mojar el dedo en tinta, comprar la prensa y volver a la casa con desayuno para que los menos apasionados desayunaran antes de ir a votar.
Rituales sagrados de cada domingo que precedían el desenalce acostumbrado.
La maldita baranda del CNE te llenaba el cuerpo de incertidumbre. Sentías que el desayuno te lo había dado hace una semana porque la jornada se hacía larga. Pesada. Nefasta con cada cambio a VTV a ver cómo de madrugada empezaban las celebraciones.
Pasó muchas veces. No se cuántas. Pero fueron muchas.
Recuerdo que me dominaba la angustia y creía que no habría lunes. Al menos no para mí. Repasaba mis planes de salida y esperaba por mi título universitario para partir.
A solo metros de mi cuarto en donde no conciliaba el sueño, él dormía porque sabía que tenía que seguir.
Al día siguiente volvería a su ferretería. Su hábitat natural. A seguir trabajando y apostando. Y si se ponía más cabrona la situación, cómo se ponía… solo respondía poniéndose más cabrón él. Trabajando más y apostando más.
Decía que de Venezuela nadie lo iba a sacar. Amaba las cuatro calles en las que hizo vida con locura.
Supongo que un inmigrante que llegó sin nada y lo hizo todo; nunca pensó que sus hijos emigrarían y por eso lo intentó tanto. Hasta el final. Hasta que me dieron su cédula en un hospital.
Llevo todos estos días recordándolo. Queriendo llamarlo para medir su ánimo. Para impregnarme de él. Para decirle que si quiere ir a votar cuando aún no sale el sol, lo acompaño.
Decirle que esta vez la baranda del CNE nos sonrió… porque aunque no lo pueda llamar; nos va a oír.