anoche llegué medio rota a casa de una amiga, ella sin decir nada descorchó ese vino que siempre tomamos cuando el mundo pesa. Puso música y nos sentamos en silencio. Y pensé: el amor también es crear refugio cuando el otro viene con tormenta.
En el fondo, no quiero contarle a nadie lo que está pasando en mi vida. Prefiero guardármelo, vivirlo a mi ritmo y en silencio. No todo el mundo entiende, y no todo el mundo necesita saber.