Yo nunca he sido tibia. Si tiro la piedra, no escondo la mano, si digo algo, lo sostengo. Si alguien no me agrada y hablo mal de esa persona, seguro se lo merece. Si se meten con las personas que quiero, las defiendo, y si fui tibia con alguien, seguramente también lo merecía.
A veces me siento mal por no llamar o estar pendiente de los demás, pero luego me doy cuenta que el teléfono funciona en ambos sentidos, y no hay nadie que me esté preguntando cómo estoy.
Hay personas que lograron superar sus peores momentos gracias a un perro que insistía en salir a pasear o a un gato que nunca dejó de acostarse a su lado. No son mascotas, son familia, y no pienso discutirlo.
La forma en la que reaccionas ante la felicidad de los demás dice mucho de lo que llevas dentro. Cuando estás en paz con tu vida, el éxito ajeno no te amenaza: te inspira.🤍
Amé desde lo más profundo de mi corazón a personas que no supieron valorar ni corresponder ese amor, y por mucho tiempo pensé que yo era el problema. Hoy entiendo que solo entregaba lo que soy: un corazón sincero que ama intensamente.
Las mujeres dicen “no tengo idea de qué estoy haciendo” y luego terminan la universidad, emprenden, aprenden a estar solas, viajan, sanan heridas y se reinventan una y otra vez.