Me hubiese gustado pensar que todo era un sueño, cada parte leída en el texto era un ataque de ansiedad, pero era momento de descubrir que todas las personas tenemos el lado oscuro más decepcionante guardado debajo de la almohada.
¡¡Que maldita decepción!!
No siempre hice lo correcto.
A veces herí sin querer, otras veces porque no supe manejar lo que sentía.
Hoy lo reconozco sin excusas.
Porque querer ser mejor también es una forma de sanar.
Te amaba tanto que ni siquiera estaba enojado contigo cuando rompiste mi corazón, solo traté de verlo desde tu punto de vista y estuve de acuerdo contigo.
Mereces a alguien que tenga la madurez emocional para comunicarse con claridad, que no desaparezca sin explicación, que te haga partícipe de su vida, que se disculpe cuando corresponda y que nunca te obligue a adivinar lo que siente, piensa o quiere contigo.
Uno de mis "no negociables" es que no importa lo mucho que te quiera o me gustes, te voy a dejar en paz en el momento que me hagas sentir que yo no te importo
Me dolió que no lucharas por mí,
pero me dolió aún más
que no te costara nada perderme.
Esa manera de soltarme
como si nunca hubiera significado
ni un poco.
No sé dejen llevar por el orgullo, tampoco de la delicadeza de su ego, hay personas que de la noche a la mañana pierden hasta la riqueza de su corazón.
Te amé con una intensidad que jamás imaginé, y por eso aprender a soltarte se ha convertido en el proceso más lento y silencioso de mi vida. Hay días en los que parece que estoy avanzando, y otros en los que una canción, un meme o una tarde lluviosa vuelven a llevarme hasta ti.