La urgencia femenina de empatizar con tu mamá cuando creces.
Empiezas a verla como mujer y no solo como mamá, tratas de compensar por las veces que fuiste mala y dura con ella y empiezas a considerarla un ser admirable, volviéndose así tú mejor amiga.
Lo vi y el viaje en el tiempo fue instantáneo, hasta sentí perfecto el dolor ese de clavarte la puntita de uno entre el dedo y la uña al querer despegarlo.