Hay personas que consiguen que te rías cuando no puedes parar de llorar.
Y casi siempre son las mismas que te hacen reír cuando pretendes parecer enfadado.
Y esas tienen un valor incalculable.
Creo en esas personas que, al fin y al cabo, nos dan la vida. Y nos hacen un poco más felices. Con cosas insignificantes, con pequeños detalles e instantes. Simplemente porque son eso, personas vitamina.
Quien siembre vientos
recoja tempestades
y como yo vengo de tierras
de ponientes y levantes
sembré temporales.
Temporales en tu mirá,
temporales en tus labios,
temporales en tu piel
y en tu cuerpo temporales.
Y ahora eres tú temporal
y ya no quiero que amaine.
Feliz noche.