No olviden el tremendo privilegio que es estar sanos, tener trabajo y comida. No lo minimicen, ni lo pierdan de vista nunca. Y sobre todo, agradezcan por ello.
Dios no hace nada por casualidad. La espera, los retrasos y los caminos que cambiaron también tienen un propósito. Quizás hoy no entiendas el porqué, pero un día mirarás atrás y verás que todo estaba obrando a tu favor.