Tengo unas ganas enormes de brincar la cuerda, comer una naranja congelada con chamoy, y carcajearme con mis amigas. Y no preocuparme porque tengo solamente 32 centavos en mi cuenta de banco.
Se me olvida que no debía quererte, pero te veo y se me desarma la vida, queda alborotada en una esquina de patas de hormiga recorriendo el vientre, me desnuda el deseo y se me olvida la muerte.