Señor, danos la humildad para reconocer nuestras faltas, la valentía para corregir lo que deba ser corregido y la perseverancia para caminar siempre por el sendero de Tus mandamientos.
Que nunca olvidemos que obedecerte no es una carga, sino el camino seguro hacia la verdadera libertad y la paz del corazón.
Amén
FE y más FE
Dios los bendiga.
Hay algo que me preocupa profundamente del terremoto de Venezuela: que el mundo siga adelante antes de que Venezuela pueda hacerlo.
Es inevitable. En unos días los titulares cambiarán. Habrá otra crisis, otra noticia, otro tema que ocupará las portadas. Pero para quienes perdieron a un ser querido, una casa o toda una vida, la tragedia apenas está comenzando.
Porque cuando dejan de hablar los medios, las familias siguen buscando a sus desaparecidos. Los niños siguen durmiendo en refugios. Los médicos siguen atendiendo con recursos limitados. Y miles de personas siguen intentando reconstruir su vida desde cero.
No dejen de hablar de Venezuela.
BOMBAZO OFICIAL: ¡MARCO RUBIO DETIENE EN SECO A IRÁN!
El Departamento de Estado, bajo el liderazgo de Marco Rubio, ha ANULADO de inmediato una reunión vergonzosa que se organizaba entre el régimen iraní y el funcionario de origen ugandés del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
“El solo hecho de que esta reunión se estuviera considerando ya es un escándalo que levanta cejas hasta el cielo”, denuncian fuentes internas.
El embajador ante la ONU, Mike Waltz, fue claro: la Administración Trump actuó con rapidez quirúrgica para obligar a Mamdani a cancelar todo.
¡Imagínense la osadía! Mientras Irán intenta asesinar al presidente Trump, el equipo de Mamdani pensaba que era un “buen momento” para sentarse a charlar con el régimen que quiere ver muerto al líder de Estados Unidos… ¡burlando descaradamente al gobierno federal!
Marco Rubio no lo permitió.
Firmeza total contra Irán.
Sin darse cuenta, muchos de quienes llegaron aquí a atacarme terminaron demostrando exactamente la tesis que vine a plantear desde el primer momento. Y eso tiene un enorme valor…
Esto nunca se trató de ganar una discusión en redes sociales. Se trató de exponer una realidad que, lamentablemente, sigue siendo uno de los mayores problemas de Venezuela…
Yo vine a defender una idea muy sencilla. Una sola.
La libertad de Venezuela no depende de un líder.
No depende de un partido.
No depende de un apellido.
Depende de nosotros…
Depende de que el venezolano entienda, de una vez por todas, que la soberanía reside en el ciudadano y que ninguna figura política puede reemplazar la responsabilidad histórica que tenemos como sociedad.
Ese fue el argumento desde el principio. Nunca cambió. Y, sin embargo, ¿qué ocurrió?
Bastó escribir dos palabras “María Corina” para que una cantidad impresionante de personas dejara de leer…
No debatieron la tesis. No respondieron el fondo. No discutieron el argumento. Simplemente reaccionaron.
Y reaccionaron exactamente como esperaba…
Insultos. Descalificaciones. Etiquetas. Gifs. Emojis. Spam. Mensajes uno detrás de otro. Amenazas. Ataques personales. Y una necesidad casi desesperada de convertir una discusión sobre principios en una pelea sobre personas…
Ahí quedó demostrado el punto.
NINGUNO quiso discutir la idea central… prefirieron construir un argumento que yo nunca sostuve para después combatirlo. Y eso dice mucho más de ellos que de mí…
Mientras yo hablaba de ciudadanos, ellos respondían con políticos.
Mientras yo hablaba de soberanía, ellos respondían con nombres.
Mientras yo hablaba de instituciones, ellos respondían con fanatismos.
Mientras yo hablaba de ideas, ellos seguían atrapados en personas.
Y ahí está, precisamente, la tragedia política de Venezuela…
Nos acostumbraron durante décadas a pensar que el destino del país depende de un caudillo. Que todo gira alrededor de un líder. Que basta cambiar un nombre por otro para resolver un problema que, en realidad, es muchísimo más profundo.
Yo sostengo exactamente lo contrario…
Una República jamás puede depender de una sola persona.
El día que entendamos que la libertad depende de nosotros y no de quien ocupe un cargo, ese día habremos comenzado a construir una verdadera nación de ciudadanos.
Por eso me resultó tan interesante observar las respuestas. No porque me molestaran. Al contrario.
Porque fueron confirmando, una por una, el patrón que precisamente quería mostrar…
Muchos llegaron convencidos de que podían imponer su posición a punta de insultos. Otros intentaron saturar la conversación con decenas de mensajes. Algunos incluso recurrieron a amenazas y a la intimidación. Y, cuando encontraron argumentos en lugar de insultos, ocurrió lo de siempre…
Se quedaron sin respuestas.
Debatir exige algo que muy pocos están dispuestos a hacer…
Leer.
Pensar.
Responder el argumento del otro y no el que uno imagina.
No discutieron la tesis. Discutieron una caricatura de ella. Y esa diferencia es enorme.
También quedó expuesta otra realidad…
Muchos hablan de democracia. Muchos hablan de libertad. Muchos hablan de moral. Pero cuando alguien piensa distinto, lo primero que hacen es intentar callarlo, ridiculizarlo o convertir la conversación en un campo de insultos.
Entonces, ¿de qué libertad hablan?
¿De qué democracia hablan?
Una sociedad libre no se construye así. Una sociedad libre se construye debatiendo. Escuchando. Contrastando ideas.
Aceptando que alguien puede pensar distinto sin convertirse automáticamente en un enemigo…
Por eso jamás respondo el odio con odio.
No porque me faltaran palabras. Sino porque habría sido traicionar exactamente aquello que estoy defendiendo.
No vine a demostrar que soy mejor que nadie. Vine a demostrar que existe otra manera de hacer política.
Con todo lo que ha pasado, ya los venezolanos sabemos quién es quien.
Por eso ya es muy difícil que nos engañen y también sabemos lo que hay que para tomar el rumbo que nos lleve a una verdadera democracia donde haya justicia y mejores oportunidades.
En el mes de junio aprendí que la vida puede cambiar en un instante. Aprendí que el dolor deja huellas, pero también que el tiempo nos enseña a seguir adelante, aunque jamás olvidemos.
Aprendí a valorar más cada abrazo, cada conversación, cada risa y cada momento con las personas que amo.
Porque no sabemos cuándo será la última vez.
Dios hizo un día detrás del otro, y confío en que vendrán días mejores, más bonitos y llenos de esperanza.
Qué cachetada d realidad nos dan las tragedias. Ahí es cuando te das cuenta d que un país no sale adelante con "influencers" ni bailes d TikTok. El mundo necesita profesionales d verdad, gente preparada y con vocación para reconstruir lo que se cae. Menos pantalla y más oficio.
En Venezuela el saludo va más allá de la habitual cordialidad, casi siembre los “buenos días” se acompañan de un: “¿cómo está usted? En estos tiempos hemos agregado algo más: “¿cómo está su familia?”
Hay un lugar muy en el infierno para la gente de m... que publica información falsa para alarmar.
No sé con qué finalidad, porque parece que disfrutan del sufrimiento de la gente.