También es un placer conocerte, Silvermist. ¿Eres de Neverland verdad?
— La mira y tiene que sonreír, la verdad es que nunca había estado tan cerca de un hada. —
*En este momento no se había percatado del hada, solo buscaba un sitio en el que estar tranquila y apaciguar su mente. Acabo por sentarse bajo un árbol, simplemente observando el atardecer*
—Está agachada en el juego, jugando con uno de sus conejitos cuando escucha el tintineo de las alas y se levanta buscándola con la mirada, cuando por fin la encuentra extiende la mano, por si quiere acercarse.—
Un hada... Vaya, últimamente estáis mucho por el mundo humano, ¿no?