Lo que requiere estar ahí año tras año para los más grandes de cualquier competición es inimaginable. El sacrificio y no siempre recoger los frutos se lleva por delante a muchos aspirantes.
Afortunadamente para todos, y aunque no veamos los momentos duros que hacen dudar del camino, esto nunca le ha llegado, ni parece acercarse para Adrián Mateos ni a todos los baluartes del poker español. Enorme