Tucuman puede ser el lugar donde mueren los sueños y las esperanzas, pero salir de jugar un f5, e ir a comer un sanguche de milanesa con los pibes no tiene precio ni comparación.
De vuelta estamos solos discutiendo con el odio y la serpiente enroscándose en nuestros pies.
Ya se que suena serio, otro mas que muerde el polvo, pero la vida así nos enseñó a querer. 🇦🇷