» Syaoran era alguien que prefería centrarse y creer en aquello que él veía y tenía la oportunidad de conocer, más cuando se trataba de alguien con quien estaba relacionado, como era el caso de la contraria.
— Te deseo suerte para intentar que acepten recibir un pago por algo que disfrutan hacer sin esperar nada a cambio, más allá de unas palabras de agradecimiento y una sonrisa —repuso el moreno, casi divertido porque imaginarse la situación era ciertamente gracioso, sabiendo como »
Ante aquel pequeño dato sobre sus mejillas, no pudo evitar llevar el dorso de la diestra a tocarse una, visiblemente sorprendida.
Hacía ya muchos años que nadie tenía un gesto así con ella, no desde que era una niña sin zapatos a la que su abuela recibía en la desvencijada +
» de cabezotas podían llegar a ser sus abuelas.
Con respecto a los rumores que había rondado en la nación sobre la Tianquan, el Tianxuan los había escuchado, pero les había dado la misma importancia que a una pequeña slime intentando entorpecer una investigación arqueológica. »
» estar casado... /No/.
— Pero no voy a negar que sí eres bastante bonita —añade, permitiéndose mostrar una curvatura ladina—. Así que no tendría problema con llamarlo cita, si tú estás de acuerdo también.
Syaoran, por lo que más quieras, es decir, por Shun, intenta no reírte de la lógica aplastante de Mei-mei.
Consigue hacerlo, al prensar los labios, pero aún así se nota el amago de la sonrisa, pues sus comisuras siguen tratando de ascender.
— Oh, perdóname, no estoy tan »
» ilustrado en las artes del cortejo —responde con tono jocoso, aunque es básicamente verdad.
El moreno no es ningún mojigato, pero nunca se ha visto interesado o atraído por el tema romántico.
De ahí que los abuelitos de la aldea le regañen diciéndole que ya tiene edad para »