idiota? ¿Piensas que acabaré con mi vida? Oooow..."
Sus labios dibujaron una sonrisa sarcástica, y con un movimiento brusco de caderas, empujó al oficial.
"¿Hah?"
Primero, Beatrice miró a Caín, alzando las cejas. No cualquiera iniciaba una interacción de forma tan «violenta». Sus manos, pequeñas en comparación a las ajenas, hicieron el amago de moverse. No por la circunstancia el líquido rojizo dejó de fluir.
"¿Y tú qué, ›
¡Felicidades, ella lo acaba de hacer legal...!
Que par de fuertes manos tan enormes para Bae restringieron a la más pequeña desde ambas muñecas, un aferrón que la dejó colgando de la punta de sus pies.
— ¡Hey...! Sea lo que sea, ¿que te parece si mejor lo hablas conmigo?
¿Es siquiera legal poner esposas por algo tan insignificante? Qué importa. Con la navaja que expropió horas atrás, comenzó a atravesar la piel del dorso de su mano. Poco a poco, la sangre comenzaría a brotar.