Los caballos, desde jóvenes, pueden percibir el miedo, la calma o la energía de las personas. Recuerdan a las personas que los tratan con cariño, su olor y su voz, y demuestran comodidad y afecto con signos como ojos cerrados, labio inferior relajado, y acercándose activamente.
"Hay algo en el exterior de un caballo que es bueno para el interior de un hombre."
Winston Churchill 🇬🇧 (1874-1965)