@PuppetGirl_FNAF —Se quedó en silencio, escuchando y luego asintió.— Oh, vaya... Si, supongo que debe ser muy complicado trabajar en robots todo el día. —dijo mientras buscaba ahora afinar su guitarra. Estaba intranquilo pero lo disimulo.—
@PuppetGirl_FNAF —Si tuviera saliva hubiese tragado, pues estaba bastante preocupado por la niña ahora.— Si... Conozco cuál es, pero.. uh...
¿Puedo saber de qué trabaja tu padre...? —dijo suavemente.—
@PuppetGirl_FNAF —Este sonreia bastante tranquilo y paciente.— Dime, no tengas vergüenza, aunque parezca joven, conozco mucho. —le ánimo.— Tengo los mejores éxitos de los ochenta, y más. —dijo, como si vendiera un producto.—
@PuppetGirl_FNAF —Este se rio ante el nuevo apodo, si bien ese era el nombre de su hermana, lo llevaría con honor. Poco después se sentó, acomodando ahora la guitarra delante de él.—
¿Tienes alguna canción favorita? Si está en mi repertorio, con gusto la tocaré. —pregunto curioso.—
@PuppetGirl_FNAF —El conejo observaba a la niña jugar, divertido y también cuidando de que nadie se asomase o apareciera, aunque con lo tranquilo que estaba todo, podría centrarse en divertir a la pequeña.—
Nathalie, es un muy bonito nombre. —opino— Mi nombre es Bonnie, pero puedes llamarme Bon
—El conejo no tenía registro de aquellas salas, pues en su sistema ni aparecían. Mientras caminaban se aseguraba que la niña estuviera bien y no se hiciera daño, más una vez llegaron, se quedó quiero mientras ella observaba todo.—
Oh, por cierto, creo que no pregunté tu »
—Una vez le dijo dónde quería ir comenzó a caminar, riendo poco después al escucharle.— ¿Terrorífica marioneta? Para nada. Se llama Puppet y es la mejor marioneta que conozco. Duerme mucho, eso sí, pero realmente es genial. —dijo con alegría y emoción.— Además, es muy bonita. »
—Se relajo cuando la niña cambio de actitud, pero aún seguía preocupado. Dejaría de lado el echo de que su hermana se había apagado hace mucho tiempo, y solo se centraría en la pequeña.— No pasa nada, tengo tiempo suficiente para ti ahora. —Se levantó, colocándose la »
» tocar la guitarra. —intento animarla, esperando que diera resultado.— O... O podemos ir a pasear juntos, ¡o dibujar! —tampoco se le da bien eso, pero lo va a intentar.—
—El conejo abrazo a la niña, bajando las orejas al ver lo mal que podía llegar a estar. No le gustaba ver a los niños llorar, por lo que intentaría hacer algo para arreglarlo.— Uhmm.. yo... ¡¿Q-Que te parece una canción?! Yo no sé cantar, pero se me da muy bien »
—Vio irse al oso, y se sentó en el suelo, sacándose la guitarra que siempre llevaba colgada a la espalda.— Es algo complicado como funcionamos, pero nuestros cerebros pueden almacenar información y generar respuestas. —hizo una pausa.— Como tu padre pudo insertarle tu nombre y »
» yo la quiero mucho, somos muy buenos guitarristas. Si pasara ese reset... Me olvidaría de ella, y.. no me gustaría perder todo lo que experimente junto a mis compañeros y ella.
—El conejo suspiro profundamente, algo más decaído. Cuando el dorado bajo a la niña este se agachó para poder hablarle.— Como puedo explicarte... El Señor Golden no es como los demás, ni yo soy igual a mis compañeros. —hizo una pausa.— Yo tengo una hermana, y »
—Y se acercaría para acotar un par de frases, viendo a la niña.— El señor Golden tiene razón, mi hermana no está tan bien por culpa de algunos de nosotros.. Pero no pasa nada, ¡te vamos a cuidar! —“¿Vamos?” se pudo escuchar al oso murmurar.—