manera inevitable.
Se agarró al brazo de su compañera y comenzó a caminar a su lado, asintiendo varias veces a lo que decía.— Quizá sigan en el mismo lugar. Pero si no. . . Los buscaremos. —Porque tiempo tenían de sobra.
Más allá de sus hermanos, Rhaena no conocía amistad. No había chicos ni chicas de su edad por los alrededores, y aunque los hubiese habido su madre se hubiese asegurado de que solo se acercaba a las personas correctas. No le molestaba, pero a veces se sentía un poco sola de +
Al ver que el plan había agradado a la princesa, Myrcella sonrió con complacencia. Le recordaba a sí misma cuando era más pequeña, aunque ella había tenido la suerte de tener un batallón de doncellas e hijas de nobles que siempre trataban de mantenerla entretenida.
La »
Su sonrisa solo se amplió, asintiendo en un par de ocasiones mientras dejaba que tomase su mano sin oponer resistencia alguna.— ¡Claro! Sería una idea estupenda. Quizá me ayude a conciliar un poco el sueño. —Opinó, encogiéndose de un hombro segundos después.
Myrcella estaba lejos de considerar caprichosa a Rhaena, por lo que únicamente sonrió. —Me quedaré con vos, no os preocupéis.— Asintió brevemente antes de tomar su mano. —Podemos ir a la biblioteca y buscar un libro de cuentos. ¿Queréis?
Movió su cabeza de un lado a otro, juntando las manos a la altura de su regazo.— No quiero ir a dormir ahora. —Sonaba un poco niña caprichosa, aunque esa no fuese su intención.— ¿Me hacéis algo de compañía? Creo que solo necesito entretenerme un poco. Estoy aburrida.
El ceño de la menor continuaba fruncido, pues no quería creer en las palabras de su hermana. Ella había conocido a la rubia de primera mano, habían salido a pasear y había sido buena y dulce. No comprendía cómo podía tener una imagen tan diferente a la de la mayor. +
—Madre solo quiere complacer a Rhaego. Pero a ella tampoco le gusta.— Afirmó, como si fuera completamente cierto, antes de apartar el cepillo del todo y ponerse en pie. Se sacudió la falda del camisón y después guardó el peine en el »
—Madre no dejaría que se quedase si pensase que fuese a hacernos daño. —Insistió, formando un exagerado puchero en sus labios, aunque su último comentario consiguió hacerla alarmar.— ¡Pero nuestro también! Nosotras vivimos aquí, desde hace mucho más tiempo. Daeron +
Pero esta es nuestra casa también. —Susurró, formando una mueca en sus labios. No quería que la mujer de Daeron hiciese tal cosa, no era nadie, y aquel era su hogar.
Arrugó la frente tras escuchar las palabras de su hermana. Myrcella se había portado tan bien con ella que le costaba creer que realmente no fuese buena.— Mamá no dejaría que se quedase si creyese que es mala, Rhaellys. —Opinó, porque a ella le parecía tan sencillo +
—No creo que sea tan buena. Su madre no lo es. De hecho, creo que es la mujer más mala de todo Poniente.— Alzó el mentón, muy digna. Rhaellys jamás había conocido a Cersei Lannister, eso era evidente, pero le bastaba con lo que había escuchado decir sobre ella. —Myrcella os »
como eso.— Deberías hablar con ella y conocerla. Seguro que cambias de opinión cuando lo hagas. —Asintió, dejando escapar un hondo suspiro porque se había desbloqueado una preocupación que hasta entonces no sabía que tenía.— ¿Crees que intentaría separarnos de él...? +
—No lo har��, es buena. —Insistió, asintiendo varias veces con su cabeza para darle seguridad a sus palabras. A Rhaellys le gustaba tener por allí a la leona, sobre todo porque no tenía muchas amigas de su edad con las que pasar el tiempo, y aquello le emocionaba. +
—Por supuesto que lo es. Si te tratase mal se las tendría que ver conmigo.— Aunque sería una buena excusa para enfrentarse a la leona, la preocupación de Rhaellys por el bienestar de su hermana menor era tan sincera como el amor que sentía por ella.
Frunció el ceño. —Daeron »
—A mí me parece una buena chica. Es muy amable conmigo. —Explicó, encogiéndose de un hombro con suavidad. No me gustaba la idea de que su hermana malinterpretase sus palabras, así que enseguida añadió.— Pero no vamos a estar solas siempre. Rhaego tiene que casarse, +
—Pues yo creo que es simplona.— Aquel era posiblemente el adjetivo más amable que Rhaellys tenía para la muchacha. —¿Por qué? Nosotras dos siempre hemos estado bien solas.
—Es simpática. —Continuó hablando, porque ni si quiera se había dado cuenta que a su hermana le molestaba la mención de la leona.— Me alegra mucho que esté aquí.
Aunque Rhaellys entrecerró la mirada con enfado ante la mención de la Lannister, continuó cepillando el cabello de la menor con sumo cuidado. —¿Yo? No tengo nada que hablar con ella.
La menor llevaba todo el día frente a la chimenea, entretenida con un trozo de tela entre sus manos. No era precisamente la mejor con los bordados, pero había aprendido algo recientemente y estaba orgullosa, por lo que quería mostrárselo a @UnburntForce. Así que, cuando +
@UnburntForce tengas algo que te recuerde a mí, aún así. —Insistió, dejando escapar un suave suspirito.— Yo siempre pienso mucho en ti cuando estamos separadas. —Puntualizó, ya que si dependiese de ella se engancharía todo el día a su madre, pero era consciente que no podía ser así. +