Vio aquella ceja temblar, su labio también, pero no hizo ningún comentario fuera de lugar.
Sí que había oído que aquella mujer trabajaba sin descanso alguno...
──────No ha de preocuparse. Me alegra que tenga a gente a su alrededor que se preocupe tanto por usted.
Era +
A la espera del mensaje se encontraba, cuál sería la información cuando era de suma importancia que la Gran Maestra fuese en persona.
—¿Eh? —sorprendida se mostró.
No comprendió, ¿para ella?
La carta tomó, su ceja comenzó a temblar, su labio le acompañó, +
+ lo que reflejaba la carta, una inmensa preocupación por aquella mujer que tanto hacía por todo Mondstadt.
──────Creo que ahora sí es un buen momento para un té ──────convino, marchando a preparar la tetera con algunas pastas──────. No tiene ninguna alergia, +
El asunto empezaba a preocuparle, pero solo saldrían de dudas en el momento en que Jean le entregase la carta.
El sello de lacre rompió con tal de extraer el comunicado.
En silencio, leyó para sí misma, alzando una ceja. Fue imposible guardar la compostura en ese momento, pero+
Terminó por acceder al salón, colocando la chaqueta tras el respaldo de la silla, mas no se sentaría hasta ver a la mujer acompañarla.
—Por favor, no es necesario, mas sí me haríais un favor de saber la gravedad del asunto.
La carta le tendió. La diestra dejó +
Tan pronto como la mujer se adentró en la casa, Clorinde cerró tras ella, acompañándola al salón.
──────Puedo leerla por ella ──────convino, sorprendida por la cortesía de la mujer. Optó por pasar delante, sus tacones resonando en el parqué──────. Aunque si +
Su postura recobró, sus mejillas mordió en su interior, ahora qué.
Lo mejor era pasar y gestionar la situación con la palabra.
A su interior se adentró, retirándose el abrigo, mostrando la camisa verde junto al blanquecino pantalón.
+
+ desea en busca de la señorita Furina, lo más seguro es que la encuentre en Natlan.
Bastante lejos, sí, pero si de tanta urgencia era...
──────¿Por qué no se sienta a tomar un té? Le ayudaré en lo que necesite ──────dijo, yendo a retirar una silla para que se +
Aquel nombre despertó un recuerdo en la verduga, pues recordaba en su enfrentamiento amistoso con Eula, la mencionó de aquella mujer.
Así que era ella...
──────Clorinde, Verduga del Justiciazgo ──────se presentó ella. Luego, miró hacia atrás, y se echó a un lado +
No esperaba menos de la casa de una exacorten.
La zurda llevó a su pecho a la par que la diestra descansó en el mango de su espalda, inclinando con sutileza su torso.
—Jean Gunnhildr, Gran Maestra Intendiente de los Caballeros Favonious. Vengo en nombre de la +
+ para darle paso a la mujer──────. Me temo que la señorita Furina no se encuentra aquí ahora mismo, desconozco cuando volverá. Marchó de vacaciones hace unos días.
Una mano extendió, invitando a la rubia a pasar dentro.
──────Pase, por favor, quizás yo pueda +
+ impoluto y ella sin despeinar.
A la mujer analizó un instante, reconociendo el blasón de los Caballeros de Favonius tan pronto lo vio.
Se puso recta.
──────¿En qué os puedo ayudar?
Desde que se trasladó temporalmente a la casa de Furina, rara vez esta se veía con una sola mota de polvo, con una pelusilla en el suelo o una arruga en las cortinas.
Su disciplina no estaba únicamente en la espada, sino también en cómo se comportaba con todo a su +
No estaba a favor de abandonar la nación, menos a sabiendas de que Varka se encontraba en ella, lo valoraba como Caballero, no conocía a hombre más fuerte que él, pero como gobernante... bueno, al menos su madre había vuelto.
Sus traje blanquecino y verde desentonaba con los +
+ alrededor.
Como hacía una cosa, hacia el resto.
Para cuando abrió la puerta y vio a Jean, lo primero que recibiría la rubia sería una fresca fragancia. Acababa de fregar el suelo tan a fondo que se podría comer en él, pero Clorinde se presentaba aún con su uniforme, +
@LxJstice_ + dedos la suavidad del cabello ajeno. Le generaba hasta un agradable cosquilleo.
──────Dudo mucho que eso funcione así... ──────murmuró con una pequeña risa, dejando un beso en su cabeza.
Ni siquiera se lo pensó demasiado.
@LxJstice_ + prensó, observándola con cuidado.
──────Está bien... ──���───aceptó, tanto a su felicidad como a su insistencia en cuidarla.
Con la misma facilidad de antes, giró en la cama dejando a la contraria encima suya, mientras de fondo se escuchaba el repiqueteo de la +
@LxJstice_ Sabía que llevaría tiempo que Furina dejase de temer a la lluvia, o peor, que sería casi imposible que no diera todo de sí por Fontaine.
Pero la diferencia ahora yacía en que hiciese lo que hiciese, no lo haría sola.
Se mantendría ocupada en las caricias, sintiendo entre sus +
@LxJstice_ Sus pulmones se vaciaron de aire ante las caricias de Furina, apreciando la suavidad de la yema de sus dedos.
Una de éstas tomó, llevándola a dejar un beso en sus nudillos, apreciando la mezcla de dulzura que desprendían las cremas y el maquillaje de la piel ajena.
Sus labios +