VIAJÁ EN TRAMBUS ✨
Podes tomarlo en la prueba piloto que va desde Liniers a Palermo.
A fin de año, con la T1, te vas a ahorrar un 40% de tiempo de viaje de Nueva Pompeya a Aeroparque.
Que Cristina no sepa cuando pagaban la bolsa de cemento en el km 1568, de la rotonda cuarta, en la ruta 26, del acceso oeste a Tero Violado: constituye una ASOCIACIÓN ILÍCITA DE TODO EL GOBIERNO.
Aprobar una ley de inocencia fiscal comprando votos para que todos los funcionarios del gabinete se inscriban y eviten justificar su dinero negro que hicieron chorreando: NO. Ahí está todo bien 🤡👍🏻.
Años rompiéndonos la pija con lo que hacíamos con el dinero “de mis impuestos” y resulta que ningún de ellos los pagó jamás.
Todos los evadían. Cara rotas.
Nunca lo olviden: votaron una ley que va a llevar a la cárcel a un pibe de 14 años que robe un celular, y votaron una ley que va a evitar que el sistema penal alcance a los que se roban el equivalente a un millón de celulares, son adultos y ocupan cargos en el gobierno.
Nadie nunca más va a abrir un recital de esta manera. Poder es que la gente te quiera. Te vas con el amor de millones, de varias generaciones. Transformaste momentos de mierda en alegres, sólo con tu música, con tus letras, con tus opiniones...
Gracias eternas Indio querido!❤️
Gracias por esa obstinación silenciosa de recordarnos que incluso entre los restos todavía podía persistir algo semejante a la belleza.
Qué privilegio tan grande haber coincidido con vos en el mismo mundo.
Como ex Presidenta y como ciudadana argentina, mi agradecimiento al staff de abogados de la firma Sullivan & Cromwell LLP que llevaron adelante la defensa del Estado argentino, a partir de enero del 2020, en la causa YPF que se tramitaba ante los tribunales de Nueva York.
Como abogada, mis felicitaciones por haber sostenido los argumentos jurídicos de la Argentina en cuanto a que las disposiciones del Estatuto de una sociedad no pueden prevalecer sobre la Constitución Nacional y el ordenamiento jurídico de un país… que es nada más ni nada menos que reconocer la soberanía de los Estados.
P/D1: Justo es reconocer que la posición de la Argentina siempre fue apoyada por Estados Unidos; tanto en su administración demócrata como republicana.
P/D2: De esta manera, queda más que claro que la expropiación con fines de utilidad pública de YPF se hizo conforme a derecho.
P/D3: También queda claro que la decisión política de recuperar YPF y nuestra soberanía energética fue estratégica para nuestro país; porque con el desarrollo de Vaca Muerta, a partir del año 2012… hoy podemos decir con orgullo que Argentina tiene superávit de miles de millones de dólares en la balanza energética.
Cristina en 2012 firmando la expropiación de YPF aprobada por el Congreso. El kirchnerismo cambió este país para siempre al punto que hoy, 14 años después, hay un presidente antiperonista festejando un logro suyo. Impresionante
La Justicia de EE.UU. falló a favor de YPF y deja en evidencia años de mentiras. Al final, era un relato impulsado por los buitres para cuestionar una decisión soberana y hacerse (más) ricos.
Mientras el presidente Javier Milei hablaba del “impuesto Kicillof”, los propios abogados del Estado argentino, desde que se inició el juicio, defendían en la Justicia los mismos argumentos que sostuvimos siempre.
Ese “impuesto” nunca fue más que una operación: un coro de voces que repitió durante años los argumentos de los buitres, instalando que la nacionalización había sido técnicamente incorrecta. ¿Era desconocimiento, ingenuidad o una mentira interesada? Hoy queda claro.
No se trataba de atacarme a mí, sino de cuestionar una decisión soberana y de defender intereses extranjeros. La derecha nunca la habría nacionalizado. Trabajaron siempre para los buitres, pero paradójicamente hoy su modelo no colapsa por falta de dólares gracias a YPF. Milei se disfraza con el mameluco de YPF, pero nunca la defendió: actuó como empleado de intereses extranjeros.
Nacionalizar YPF fue una de las decisiones estratégicas más importantes de la Argentina en las últimas décadas. Hoy es una palanca de desarrollo del país y resulta clave para atenuar el impacto de la crisis energética global.
Aquella decisión, adoptada por @CFKArgentina marca el rumbo del modelo de desarrollo que la Argentina necesita: defensa del interés nacional, desarrollo federal, articulación público-privada, inversión en ciencia e infraestructura, potencial industrial, producción y cuidado de nuestros recursos naturales.
Se hizo justicia. Los buitres no siempre ganan.
YPF es de los argentinos. El futuro también.
Leo con frecuencia este tipo de argumentos, que son el estribillo del pensamiento liberal contemporáneo: “no me obligues a pagar el sobrecosto de tu ineficiencia”, “no cercenes mi libertad de elegir”, “no dispongas de mi dinero”; o, llevado al siguiente nivel por este usuario: “no me pidas que deje de cumplir mis sueños para financiar los de otros”.
Conviene resistir la tentación de calificar esta concepción tan individualista del mundo —en virtud de la cual únicamente importan mis necesidades, aun las más burguesas— e identificar aquello en lo que ese razonamiento zozobra: la idea de que el mercado es simplemente la suma de libérrimas voluntades entre individuos que intercambian en igualdad de condiciones.
Algunos ejemplos prácticos que ilustran y refutan este pensamiento:
Un niño vende pulseras en la calle por un dólar y el turista le regatea el precio. El liberal ignorará la desigualdad evidente y dirá: es un acuerdo entre partes.
Idéntica lógica aparece en la noción del mérito absoluto: todos “son libres de progresar” y el que es pobre no hizo lo suficiente. Otra vez se supone que todos parten del mismo punto y compiten en condiciones similares.
Algo similar parece ocurrir en economía. Con frecuencia se invoca la libertad de elección del consumidor como si todos los productores compitieran en igualdad de condiciones: empresas, trabajadores e incluso países.
Pero la realidad es más compleja. Las personas, las empresas y las economías no parten de condiciones equivalentes. Y cuando se ignoran esas asimetrías, lo que se presenta como libertad muchas veces termina siendo simplemente la ley del más fuerte, en perjuicio de millones.
Pero como la realidad ya ha sido pensada antes —y mejor— por quienes nos precedieron, existe una institución que el liberalismo aborrece convenientemente, llamada Estado, cuya función es regular esas desigualdades en pos del bienestar común.
Después de todo, la vida en sociedad consiste, en alguna medida —y aunque incomode a algunos—, en contribuir a financiar los sueños de otros.