Nos vemos perfectas.
— Y más aún cuando podía prácticamente olfatear el dulce aroma del perfume de su pareja.
Pero el siguiente comentario hizo bajase un poco la mirada, quizás un poco dolida. Era obvio que no llegaba a su estatus, a pesar de ser una princesa —
S—Si.
Así iremos a juego incluso en complementos. Me encanta.
Ojalá hubiera ido a por algo que regalarle, porque ahora me sabe mal el no tener nada más que todo mi amor y corazón para entregar.
— Asintió emocionada, respondiendo a la sonrisa con una propia, aunque la suya estuviera plagada de lágrimas. Por suerte eran de las buenas.
No podía dejar de mirar el collar y lo que iba a simbolizar entre ambas —
Te amo . . . Katya.
— Dada la claridez y absoluta certeza que tenía en su futura respuesta, llevó ambas manos a las que sujetaban la caja y las apretó con suavidad, derramando algunas lagrimas de felicidad sobre estas —
Si, si quiero.
Quiero casarme contigo y estar unida a ti.
— Inmediatamente cerró la boca, sonriendo al haber conseguido agarrar esa maravillosa fotografía.
Si existía algo o alguien que podía con ella, era la mismísima presidenta —
— Jamás aceptaría una apuesta.
De ahí que se alegre de que no exista ninguna norma que obligue a cualquiera, a excepción de si lo pidiera una mascota —