إذا كنت تتصفح X، فقد تظن أن جزءًا كبيرًا من المغاربة يؤيدون التطبيع. أقسم بالله أن الواقع مختلف تمامًا. لم أرَ في حياتي مغربيًا واحدًا يلوّح بعلم إسرائيل. لا تنخدعوا؛ التّروْلات على X لا تمثل الواقع.
🔴🇪🇸 ESPAÑOLES, MIRAD BIEN ESTA FOTOGRAFÍA:
Esta isla no está frente a Málaga, Baleares ni Canarias. Forma parte del archipiélago de Alhucemas, en pleno Rif marroquí. Las islas de Tierra y Mar están a apenas 50 metros de la playa marroquí de Sfiha.
Pero ¿cuántos españoles saben realmente cómo llegaron estas islas a manos de España?
🔎 EL MISTERIOSO «TÍTULO» DE 1560 QUE TODOS REPITEN, PERO NADIE MUESTRA
Se afirma que, en 1560, el rey de Marruecos, Muley Abdalá al-Gálib, «cedió» las islas a Felipe II a cambio de protección contra la expansión otomana.
¿Dónde está reproducido el acuerdo original? ¿Cuáles eran sus cláusulas, límites y condiciones? ¿Era una cesión de soberanía o una autorización militar vinculada a la amenaza otomana? ¿Fue ratificado y ejecutado? ¿Bajo qué signatura archivística puede consultarse?
Las versiones españolas hablan indistintamente de «cesión», «entrega» u «ofrecimiento», pero ninguna de las publicaciones que repiten el relato reproduce el instrumento ni demuestra una renuncia marroquí clara, incondicional y perpetua.
Esto no prueba automáticamente que jamás existiera algún acuerdo; demuestra algo jurídicamente decisivo: nadie ha acreditado el contenido ni el alcance territorial que después se le atribuyeron. Se puede invocar un pacto; no inventarle cláusulas.
En derecho territorial, la renuncia a la soberanía no se presume. Quien alega una cesión debe identificar el título y demostrar la voluntad inequívoca del soberano, el territorio afectado y las condiciones del acuerdo. La jurisprudencia internacional exige que cualquier transferencia de soberanía aparezca clara y sin ninguna duda.
Además, un acuerdo celebrado «a cambio de protección» estaba condicionado por una contraprestación y un contexto geopolítico concreto. Sin su texto, nadie puede convertir una posible autorización defensiva en una renuncia territorial eterna.
Los hechos posteriores contradicen una soberanía española efectiva, pacífica e ininterrumpida desde 1560.
En 1671, el rey de Marruecos, Muley Rachid, ordenó construir una fortaleza en el Peñón de Alhucemas y la guarneció con sus propios soldados. La cartografía española reconocía que las fortificaciones de la bahía obedecían al rey de Marruecos.
En agosto de 1673, Andrés Dávalos llegó con once navíos, atacó desde dos frentes y disparó hasta 600 cañonazos durante tres días. Tras imponer una capitulación, los soldados del rey de Marruecos abandonaron la posición. Solo entonces España ocupó el peñón e instaló una guarnición militar.
Una guarnición obtenida mediante 600 cañonazos no es la ejecución pacífica de un acuerdo firmado 113 años antes. Es una conquista militar.
No fue una entrega pacífica.
No era una tierra deshabitada.
No había pertenecido «desde siempre» a España.
Fue la ocupación armada de una fortaleza construida, administrada y defendida por el rey de Marruecos.
La propia Revista Ejército del Ministerio de Defensa reconoce el bombardeo y la rendición. Investigaciones basadas en el Archivo General de Simancas y el Servicio Histórico Militar hablan de ocupación y conquista.
La falsificación histórica no consiste necesariamente en inventar todos los acontecimientos. También consiste en mutilar el relato: transformar un acuerdo condicionado y nunca reproducido en una renuncia perpetua; borrar 113 años sin posesión efectiva; silenciar la autoridad del rey de Marruecos; y llamar «consolidación del dominio» a un bombardeo seguido de ocupación.
Una frase repetida mil veces por blogs patrióticos no se convierte en un tratado.
Los gobiernos españoles cambiaron las palabras: primero «presidio», después «plaza de soberanía». Pero ningún eufemismo borra el origen colonial del enclave.
España tiene derecho a conocer esta historia sin documentos fantasma, cláusulas imaginarias ni nostalgia imperial.
La historia exige rigor, no propaganda fácil.
#España #Marruecos #Alhucemas #JavierPerezRoyo #CeutaYMelilla #TerritorioAfricano #DerechoConstitucional #Colonialismo
@Lahcenhaddad@Simhmd_jalil
Una pianista libanesa publicaba vídeos tocando desde su casa en Khiam, al sur del Líbano. El ejército israelí localizó la vivienda y la bombardeó.
Soldados se burlaron de la destrucción imitando sus propios vídeos entre las ruinas.
El Sionismo es profundamente despreciable.
Four months later, the Epstein Files still have vanished from the conversation, as if one of the biggest scandals in American and Israeli politics never happened.
Deformidades trágicas dejadas por el asedio y la criminal guerra colonial española en la región del Rif, convirtiendo las enfermedades y la pobreza en un testimonio vivo de la crueldad de la ocupación