— Mientras la joven le hace ese comentario, yo no pierdo el tiempo. Prueba el pastel seguido de unos sorbos del té. —
Ya veo. . . En ese caso, hay algo que me molesta. . .
¿Por qué aún no me dice la receta de su pastel? Lindura. . .
. ¡Mucha gracias, lindura!
— Atento al servicio, mi tono de voz se escucha animado. —
De casualidad. . . ¿No sabes a que hora llegará tu jefe? Necesito hablar un tema importante con él.