Hoy solo quiero pedir perdón y asumir con humildad mi error. Me equivoqué, aprendí y acepto las consecuencias. Solo espero que nunca olvidemos que una equivocación no debería definir por completo a una persona ni convertirse en motivo para destruirla.
Ojalá este episodio nos invite a corregir, aprender y tratarnos con más humanidad
cuando empezás a llorar por estrés y esto se transforma lentamente en llorar por la familia, por los errores que cometiste en el pasado y por todo aquello que no podés cambiar en tu vida