Los psicólogos sociales de la UCAB y la UCV explican que el comportamiento actual del venezolano —esa mezcla de hostilidad, hipervigilancia y aislamiento— no es un rasgo de su personalidad, sino el síntoma de un Trauma Social Acumulado.
Los venezolanos no estamos felices,
no es verdad que los venezolanos estan bailando en las calles.
Ni antes ni mucho menos ahora después de estos dos terremotos.
Por favor, ¡No lo repitan más!.
Cada vez que lo dicen, se convierte en una grieta en el alma más profunda que la que hay ahora en los edificios.
Venezuela no está feliz con este régimen.
Es un país sin gobierno, antes y después del 3 de enero.
Venezuela merece tener a alguien que la cuide, tener a alguien a quien le importe realmente su bienestar, su futuro.
Quien torturó, quien asesinó, quien persiguió, quien robó y creo la crisis, no puede manejar esta nueva crisis.
Su presencia allí solo seguirá generando más fallecidos, más desesperanza.
La llamada "fase dos" de la recuperación, ahora es cien veces más retadora.
Pero ni la primera que se había concebido ni esta, terminarán de materializarse nunca mientras la sigan delegando a criminales inhumanos quienes desprecian a su propio pueblo.
Deben ser desplazados de inmediato.
Los venezolanos necesitan a autoridades que estén a la altura de su propio corazón, compasivos, talentosos, honestos.
No le den más aire a quienes condenaron a morir sin oxígeno a tantos después de estos terremotos.
Allí en las oscuridad de las ruinas que quedaron apiladas, y en las que ellos han convertido a Venezuela.
No permitan que sigan lastimando a millones de venezolanos.
Ya es suficiente con los miles quienes van a tener que empezar a despedir a los suyos en los próximos días, cuando todos salgamos de este shock y comencemos a procesar las espantosas y reales cifras de fallecidos y heridos que el régimen también empezará a negar.
La peor tragedia de Venezuela, sigue en Miraflores.
Una conversación puede sacar a la luz un tema importante. Tal vez incómodo, pero necesario. Y con la Luna Llena en Escorpio, se marca un cierre emocional fuerte. Es tiempo de dejar atrás algo que ya cumplió su ciclo.