Cuando haya terminado la tempestad, fíjate en quién sigue a tu lado, quién preguntó cómo estabas o si necesitabas algo, revisa bien el teléfono para dejar claro quién llamó o escribió y quién no. Esos que dijeron que estarían contigo en las malas y lo cumplieron. Quédate con esas personas.