Tengo la esperanza que este sea el inicio para que las cosas se pongan en su justa dimensión, que las calumnias y patrañas orientadas a desprestigiar a mi familia sean esclarecidas.
Gracias Ynés, hija mía. Tras mi nombramiento, renunciaste a 30 años de carrera en el sector educación para evitar suspicacias. Ahora, por los cuidados que necesita un hombre de 81 años, cuidas de mi alimentación y alegras mi día. Agradezco a la familia que me apoya en la tarea.