Franz Beckenbauer nos demostró que para brillar no hace falta jugar de delantero. No son ni los goles ni los regates los que te convierten en leyenda, sino tu forma de liderar y luchar contra las adversidades, y en eso él era único.
Descansa en paz, Kaiser.
La cara de alguien que sabe que se está perdiendo a esta hora de tremenda parranda en la costa y que además le toca acostarse a las 9 de la noche por el frío en Liverpool.
Citen una opinión acerca del sexo que los deje así:
Empiezo yo:
Tirar con alguien con quien no tengas una conexión emocional es una mierda demasiado equis.