Un noble, bueno y valiente hombre venezolano lo perdió todo: a su esposa amada, a sus hijos queridos y a su familia entera. En un solo golpe cruel y despiadado, le arrancaron de cuajo la razón de su vida, el fuego que encendía su corazón y el motivo por el que respiraba. Se quedó vacío, destrozado, solo con un dolor que no cabe en el pecho.