Si de reventar agujeros se trata, la oficial de policía jamás ha fallado. Sin importar el lugar o la posición, ella sabe cómo satisfacer a una mujer y dejarlas adictas a sus tratos. Más allá del tamaño, se trata de saber qué hacer y cómo hacerlo.
A falta de féminas que quisieran disfrutar de su compañía, Poison no tuvo de otra que empezar a rellenar condones con su lefa. De lo contrario, iba a ensuciar toda su oficina en la estación de policía.
Que su verga y sus huevos aguantan, descuiden.
Esperará pacientemente porque alguien se postule para darle una mamada de bienvenida. Que tiene los huevos cargados y seguramente se corra a chorros. Ambas ganan.
¿Voluntarias?